Tapachula, Chiapas, México (8 días)


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El día de muertos se aproximaba así que entusiasmadas nos pegamos a descansar en casa de Beto, quien nos dijo que habría festejos para disfrutar, así que esperamos ansiosas ese día. Aunque la verdad no encontramos mucho por hacer en Tapachula, tratamos de empezar a comprender el nuevo dialecto, la nueva moneda, y probar la comida picante!
La primera experiencia fue dolorosa: el primer almuerzo comimos las famosas “tortas” (sándwiches) que sin preguntar por supuesto traían picante, para calmar el picor fui en busca de un postre helado de piña, que también tenia chile!!!
Intentamos vender en “la prepa” (escuela secundaria), en el centro, pero no obteníamos muy buen resultado, mas que todas las tardes caían baldazos de agua del cielo y se terminaba nuestro día muy temprano.
En seguida tuvimos un buen recibimiento con las compañeras de Beto, que nos invitaron a la facultad donde harían un típico concurso de altares por el día de muertos.
Cada grupo elige a quien rendir culto: ponen una foto en lo mas alto, le dejan comidas típicas como mole (una salsa de de chocolate con chile ¿quien se anima?!) pan de muerto, frutas, flores, colocan objetos que utilizaba el difunto y por supuesto no puede faltar una botella de tequila!
Creo que algunos estaban un poco confundidos con las culturas, ya que habían elegido como difunto a Michael Jackson y el altar decía “triller”…después de eso, para nuestra sorpresa los festejos seguían con un desfile de carros alegóricos, algo tan yanki que no parecía México…
La tarde del desfile los chic@s preparaban las carrozas que armaron sobre camiones y traileres que habían alquilado, algunos junto con equipos de música que reproducían reggaeton xO. La mayoría los decoraron con tumbas, cruces, murciélagos, se disfrazaron de vampiros, brujas y todo lo que uno relaciona en general con Halloween. Después de largas horas de preparativos, llegaba la hora de la verdad, que justo coincidía con la hora en que comenzaba a llover diariamente. Dicho y echo, antes de que nadie pueda exhibir sus carros se vino el agua, la cual arrasó con decoraciones de papel que se fueron derritiendo a medida q avanzaban por el centro de la ciudad inundada de agua y carros; arrazo con maquillajes y peinados femeninos y bueno de los equipos no se que habrá sido…nosotras subidas a una especie de “ring de Box” en la parte de atrás de una camioneta que avanzaba lento por los embotellamientos. Había vampiros, diablas, zombis que venían echando gritos agudos sin explicación, la euforia que tenían no se puede explicar, a pesar de la lluvia seguían excitados. De pronto frenaron en medio de la plaza central y comenzó el perreo!!! Ya que tenían los equipos pinto el baile en medio de todo eso…(creo que estos chicos vieron mucho cine hollywoodense para teenagers).
El día de muertos se aproximaba, Beto tubo la idea de invertir en chelas para vender en el panteón…idea algo extraña para nosotras, ya que en Argentina el mejor point seria la puerta del estadio un día de partido. Seguimos su consejo y pusimos todo nuestro capital en eso esperando tener un buen resultado. El 1 de noviembre (cuando empiezan los festejos) la lluvia se adelanto y esta vez nos arruino un poco el día. Pasamos la festividad en casa de la abuela fallecida de Adriana(amiga de beto), a la cual le habían preparado un altar, por supuesto. Al panteón llegamos cuando ya todos estaban súper ebrios, aunque al menos ya estaban tan pasados que les vendimos hasta la ultima lata!
A pesar del día gris, el lugar se veía súper colorido. Las tumbas estaban decoradas con flores y adornos. Al lado del panteón habían armado una feria de juegos y comidas, los niños merodeaban el lugar aventándose cascarones (cáscaras de huevo rellenas con confeti o harina).
Después de todo Beto concluyo diciendo que “en Tapachula los festejos no eran tan buenos”…casi me lo como crudo! Pero bueno, al menos tuvimos una leve idea de la tradición mexicana, que también nos enteramos se practica en otros países.
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