Oaxaca capital, parte III - Santa Maria Yaviche

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La ruta nos esperaba de nuevo. No fue tan fácil al principio, pasaban pocos carros y casi todos hacían tramos cortos. Después de un rato logramos que nos levante una camioneta bien lujosa (que tenia camarita para ver al estacionar!) que nos alcanzaba directo a La city. En el camino, cruzamos un accidente de transito bien feo, una camioneta había chocado contra un colectivo, pasamos entre medio de ambos, ya q al haber sido tan reciente no los habían echo a un lado de la carretera.
Lamentablemente el chofer había muerto, la imagen fue terrible, ese tipo podría habernos llevado, quien sabe si cambiábamos su destino, muy loca la secuencia!
Una vez en la ciudad, los que nos dieron el ride nos alcanzaron hasta el CIPO (Consejo Indígena Popular de Oaxaca) donde nos recibieron con la mejor buena onda. Son gente bien tranquila que viven en cooperativa con los consejos de diferentes partes del estado y están en constante lucha por el derecho aborigen.
Luego de un día en la ciudad vendiendo, decidimos poner energía a la misión. Nuestra colaboración constaría de tomar fotos en una de las comunidades con las que trabajan: Santa Maria Yaviche. Salimos pronto en un bus que recorrería las curvas del montañoso estado de Oaxaca. La mayoría de los pasajeros eran habitantes de los pueblos de montaña, éramos las únicas Güeritas, ya que no son lugares turisticos.
Luego de un impas de algunas horas en el camino, debido a una rotura del camión (colectivo) pudimos llegar a destino. Allí nos esperaban unos compas que nos abrieron las puertas de su casa con total amabilidad. Entre ellos hablaban el Zapoteco, lengua originaria del pueblo, que, lamentablemente, se esta perdiendo en las nuevas generaciones. Esa noche cenamos con la familia y descansamos temprano ya que a otro día nos esperaba un largo día de trabajo.
A la mañana siguiente el pueblo estaba en pie ya desde las 6 de la mañana, todos poniendo sus granos de café a secar, para aprovechar al máximo las horas de sol, ya que entre las montañas la sombra cae más temprano que el sol…siguiendo a nuestro guía, que llevaba una mula con sacos y canastos, caminamos cuesta a bajo y llegamos al sitio indicado, donde haríamos la cosecha de café. Cada uno tomo un canasto y comenzamos a sacar los granos de las largas ramas. El trabajo es agotador, sobre todo con el calor que hace. Hicimos un descanso al medio día, en el que almorzamos frijoles con torrilla y bebimos café. Toda la estadía se repetía el menú, y no por exquisitas sino porque nos preocupa la dieta de esta gente, ya que no debe ser muy saludable que un bebe de un año tome café, pero en fin cada cultura tiene sus costumbres. Finalizado el trabajo del día, regresamos junto a toda la familia para el poblado. Cenamos junto a la familia y nos costamos temprano.
Mucha cosecha pero y las fotos? Bueno alguna que otra habíamos sacado, pero hoy tendríamos que aprovechar un poco mas. De nuevo salimos a cosechar, esta vez con otras personas. Luego de un rato me empecé a impacientar, hacia calor y había demasiados mosquitos. Flor quiso esperar al almuerzo con la esperanza de comer otra cosa, pero fue en vano, otra ves sopa, no ni siquiera sopa frijoles con tortilla jajaja Regresamos caminando con una señora muy amable que hablaba español, pero, al ser viejita no lo hablaba a la perfección, su legua era el zapoteco, igualmente la amabilidad hacia que las tres nos comunicáramos fácilmente. De regreso a casa caí descompuesta por la ingesta en exceso del frijol negro.
Esa tarde Flor tomo fotos por el pueblo, a la noche cenamos con la familia y a la mañana siguiente estábamos madrugando para regresar a la gran ciudad de nuevo.














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