::::: Cronicas de una Mochila :::::

Argentina- Mexico por tierra (y agua) sonaba imposible pero es mas que real.
Vamos a demostrarles que con ganas y esfuerzo, todo se puede conseguir. No olvidemos que una sonrisa y un poco de buen humor
son fundamentales ante las situaciones inesperadas.

Espero que sigan nuestaras aventuras, tratare de no aburrirlos...

VER EL RECORRIDO!

Si es la primera vez que entras, tene en cuenta que el principio del viaje, se encuentra al final de la lista de entradas al blog. O sea, si esto fuese un libro estarías viendo el ultimo capitulo...se entendio?

Nota: la letra en negrita te lleva a los videitos.

Relatora: Carito


Oaxaca capital, parte III - Santa Maria Yaviche


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La ruta nos esperaba de nuevo. No fue tan fácil al principio, pasaban pocos carros y casi todos hacían tramos cortos. Después de un rato logramos que nos levante una camioneta bien lujosa (que tenia camarita para ver al estacionar!) que nos alcanzaba directo a La city. En el camino, cruzamos un accidente de transito bien feo, una camioneta había chocado contra un colectivo, pasamos entre medio de ambos, ya q al haber sido tan reciente no los habían echo a un lado de la carretera.

Lamentablemente el chofer había muerto, la imagen fue terrible, ese tipo podría habernos llevado, quien sabe si cambiábamos su destino, muy loca la secuencia!
Una vez en la ciudad, los que nos dieron el ride nos alcanzaron hasta el CIPO (Consejo Indígena Popular de Oaxaca) donde nos recibieron con la mejor buena onda. Son gente bien tranquila que viven en cooperativa con los consejos de diferentes partes del estado y están en constante lucha por el derecho aborigen.

Luego de un día en la ciudad vendiendo, decidimos poner energía a la misión. Nuestra colaboración constaría de tomar fotos en una de las comunidades con las que trabajan: Santa Maria Yaviche. Salimos pronto en un bus que recorrería las curvas del montañoso estado de Oaxaca. La mayoría de los pasajeros eran habitantes de los pueblos de montaña, éramos las únicas Güeritas, ya que no son lugares turisticos.

Luego de un impas de algunas horas en el camino, debido a una rotura del camión (colectivo) pudimos llegar a destino. Allí nos esperaban unos compas que nos abrieron las puertas de su casa con total amabilidad. Entre ellos hablaban el Zapoteco, lengua originaria del pueblo, que, lamentablemente, se esta perdiendo en las nuevas generaciones. Esa noche cenamos con la familia y descansamos temprano ya que a otro día nos esperaba un largo día de trabajo.

A la mañana siguiente el pueblo estaba en pie ya desde las 6 de la mañana, todos poniendo sus granos de café a secar, para aprovechar al máximo las horas de sol, ya que entre las montañas la sombra cae más temprano que el sol…siguiendo a nuestro guía, que llevaba una mula con sacos y canastos, caminamos cuesta a bajo y llegamos al sitio indicado, donde haríamos la cosecha de café. Cada uno tomo un canasto y comenzamos a sacar los granos de las largas ramas. El trabajo es agotador, sobre todo con el calor que hace. Hicimos un descanso al medio día, en el que almorzamos frijoles con torrilla y bebimos café. Toda la estadía se repetía el menú, y no por exquisitas sino porque nos preocupa la dieta de esta gente, ya que no debe ser muy saludable que un bebe de un año tome café, pero en fin cada cultura tiene sus costumbres. Finalizado el trabajo del día, regresamos junto a toda la familia para el poblado. Cenamos junto a la familia y nos costamos temprano.

Mucha cosecha pero y las fotos? Bueno alguna que otra habíamos sacado, pero hoy tendríamos que aprovechar un poco mas. De nuevo salimos a cosechar, esta vez con otras personas. Luego de un rato me empecé a impacientar, hacia calor y había demasiados mosquitos. Flor quiso esperar al almuerzo con la esperanza de comer otra cosa, pero fue en vano, otra ves sopa, no ni siquiera sopa frijoles con tortilla jajaja Regresamos caminando con una señora muy amable que hablaba español, pero, al ser viejita no lo hablaba a la perfección, su legua era el zapoteco, igualmente la amabilidad hacia que las tres nos comunicáramos fácilmente. De regreso a casa caí descompuesta por la ingesta en exceso del frijol negro.

Esa tarde Flor tomo fotos por el pueblo, a la noche cenamos con la familia y a la mañana siguiente estábamos madrugando para regresar a la gran ciudad de nuevo.

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Mazunte (4 días)

Llegamos tarde y llenas de tierra, los que nos habían dado el ride nos pasearon por ahí en un jeep. En seguida cruzamos a Roman, ya que el pueblo es muy pequeño y el “centro” no tiene mas de 5 cuadras. Armamos la carpa en la Mezcalería, donde estaban parando los viajamundos, que, aunque no era un camping la señora tubo muy buena onda.
Al no tener las varillas, la carpa solo sirvió de guarda mochilas jeje la cual amaramos con un cacho de hilo encerado, a lo bonzo! Nos llevamos la bolsa de dormir para quedarnos bajo la palapa en la playa, eso era suficiente ya que con el calor que hace no se precisa mas nada. Por la tarde disfrutamos la playa todos juntos, fueron llegando el resto del team francés.

Por la noche parchamos aprovechando la feria de pueblo, una fiesta llena de juegos para niños tipo kermese, mucha gente en la calle. Más tarde se hizo un festejo típico donde había fuegos artificiales seguido de baile. Pero nosotras, firmes a nuestros viajamundos, fuimos a escucharlos tocar en la Mezcaleria,la gente e alegra mucho le ponen entusiasmo. A eso le siguió una tamboreada con baile, gente con malabares de fuego, etc. Por supuesto el mezcal pasaba de mano en mano, no pudimos escaparle. Mas tarde, nos movimos todos hacia un bar donde tocaría otro grupo de franceses de música balcánica. La noche termino más que bien.

Pasamos varios días disfrutando de las tranquilas y hermosas playas, del clima amistoso que ofrece Mazunte y las ganas que dan de quedarse nos las reservamos porque teníamos que seguir camino, una nueva misión nos esperaba en Oaxaca…despedimos tristemente a los franceses.

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Puerto Escondido, Oaxaca (30 días)


Diciembre 09 - Enero de 2010

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Nuestro segundo pifie se venia gracias a la costumbre de andar sin mapa en mano.Salimos con la referencia que nos había dado Carlos por teléfono (ya que no lo vimos durante nuestra estadía). Fuimos hasta un pueblito, donde pedimos ride para “el lado de la costa”. Un señor buena onda nos llevo un largo tramo, paramos a almorzar unas tortas y seguimos camino. Sin saberlo, pasamos por un pueblo en el que hacia un frío de cagarse, San José del Pacifico.
Nos agarro la lluvia y no pasaban casi carros por ahí. Aquí fue cuando notamos, averiguando, que existían dos rutas hacia Puerto y habíamos tomado la más larga. Aunque nos costo mas tiempo y el recorrido fue algo estaño, llegamos invictas y hasta con un ride nocturno que nos dejo, sin querer, a pocas cuadras de donde estaba el cuarto que había rentado el Cocu unos días antes. Nos bañamos, cenamos alguna cosita típica y al colchon!

Primer día de nuestro nuevo lugar, salimos paño en mano a recorrer las playas con la ilusión de encontrar clientes con ganas de comprar alguna artesanía. En el primer intento nos rajaron lisa y llanamente los ortibas de la playa. La city parecía desértica, pero y ¿Dónde están los turistas? Se estaban demorando y nuestro bolsillo tenía deudas a pagar. Intentamos en varias playas, en una de las cuales conocimos a Charlotte y Faustino, francesas, artesanas y viajeras, en corto pegamos onda. Ellas andaban buscando casita para quedarse todo el mes, así que Flor se acoplo y nos separamos un poquito.

Empezamos a vender en diferentes playitas del lugar, siempre pasándonos la data con las chicas para no ser cachadas por los inspectores, así que fugitivas de la ley hacíamos nuestro sueldito… con el pasar de los días había más turistas clientes. Por la noche, parchábamos frente al bar “casa babylon” pa ver si salía alguna venta nocturna entre gringos ebrios y de paso escuchábamos alguna banda de blues, jazz o de la cual éramos fanáticas “Casa Verde colectivo”.

Puerto es chico, aunque no tanto, es una city, pero el centro no es nada atractivo. Haciendo comparación con Mar del Plata, tiene su “peatonal San Martin”, el llamado adoquín, con tiendas de ropa, artesanías, restaurantes y bares, todos los populares que daban a la “Bristol” local. Por otro lado estaba la zona Güemes o Alem de aquí que es la Playa Zicatella, donde paraban los gringos es sus hostels para madrugar y agarrar las mejores olas surferas de mínimo 2 m, y donde estaban los bares y restoranes más prestigiosos, aunque yo me dedique a probar las exquisiteses locales.

La navidad llegó y el festejo fue tranquilo: juntada en el Rancho de las francesas, al cual también habían llegado Simón y Benito, franceses viajeros y músicos, quienes se encargaron de alegrarnos con sus melodías. Todos muy buena onda. Cenamos un montón de cosas diferentes, había menú vegetariano y carnívoro. Teníamos FERNET BRANCA, que lujo! (frase de adro y gaston).

Todo muy lindo pero luego de que el alcohol hiciera efecto la fiesta nos llamaba y con el Cocu salimos a por ella!...aunque la búsqueda fue un tanto fracasada. Llegamos a nuestro bar amigo “casa babylon” y luego de un par de copetes marchamos en taxi a dormir.

Al Cocu lo despedimos antes de lo pensado, tomo un camión (así le dicen al colectivo) que lo llevaba hacia la costa Caribe, no cualquiera che. Quede solari en el cuarto. Vendiendo en la payita, disfrutando del sol, el mar y los atardeceres.
Llego el año nuevo y teníamos que festejar, decidimos pasarlo en las lagunas de Chacahua . Salimos a dedo divididos de a tres, aunque terminamos los seis en la misma camioneta. Llegamos a un pueblo donde tuvimos que pagar, luego de regatear un largo rato, una lancha que nos cruzara la laguna y llegáramos al mar. Luego hubo que tomar una camioneta que nos acerco hacia el lugar indicado. Una vez allí, me sentía como en la película “la playa”, era muy aislado, había pocas casitas, muchas palapas(estructura de palos y techo de hoja de palmera) y un mar transparente con pelícanos revoloteando, UN PARAISO!

Aunque nosotros habíamos ido en precarias condiciones, con tan solo la bolsa de dormir, la mayoría estaba preparada para pasar un año nuevo con todo. Pasamos la tarde disfrutando de la naturaleza, algunos disfrutaron del nudismo jaja, se ve que en Europa son más liberales…por la noche cenamos lo que pinto en el patio de una casa de familia. Regresamos a la playa donde se disponia armar una gran fiesta, pero como dos abuelitas nos quedamos dormidas y oímos entre sueño el “tres, dos, uno…feliz añooo!”, – che Flor, deberíamos levantarnos…zzzzzzzz. Como a las tres de la mañana decidimos que no podíamos perdernos eso, el fuego ardía y los tambores resonaban. Decidimos sumarnos y en seguida teníamos desconocidos rodeándonos y abriendo alguna botella. Al no disponer de tienda, ni de comida, ni de dinero, tubimos que regresar a casa...

El rancho de Flor se empezó a llenar de cada vez más franceses, hasta llegar a ser 9 de ellos. Habían llegado “los viajamundo”: Alicia y Melchor, pareja, ella tocaba el acordeón y canturreaba, él el clarinete. Más Román el tercero, quien tocaba la guitarra y cantaba. Ellos hacían música por los bares todas las noches y no les iba nada mal…Luego llegaron Uriel y Sara, dos amigas más de Charlotte desde Francia. En fin la casa era un quibombo y flor no cazaba un palo de francés, aunque todos hablaran español, el gheto es el gheto.

Ya habiendo aprovechado las ventas y pasado la brevísima “temporada alta” nos tomamos unos días de relajo en las vecinas playas de Zipolite y Mazunte. Nos fuimos en ride con Flor, y aunque fueron tan solo tres días, tratamos de vender algo y disfrutar la playa. Zipolite es pequeño, las playas están llenas de gente disfrutando del nudismo, en general gente mayor y europeos, los mexicanos no se animan tanto. También algunos surfistas, aunque no tantos como en Puerto.

En Mazunte conseguimos couch en una escuela de yoga, en la cual no nos sentimos muy bien recibidas, nos invitaron un te y luego vimos el cartelito: té 5pesos, Sopa 10, agua a voluntad…solo nos quedamos una noche, ya que la clase gratis era teórica y en ingles! (la mayoría de los huéspedes se comunicaba así).

Pero Puerto llegaba a su fin, yo deje el cuarto y las chicas el rancho, así que mochila en hombro partimos, esta vez de verdad y fuimos por la segunda vuelta.

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Oaxaca capital , parte II (3 días)


Diciembre de 2009

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Segunda vez en esa autopista, llegamos en menos que cante un gallo para Oaxaca capital. Lo pedimos, lo tuvimos: UN SOLO RIDE DERECHITO! (Que ojete). Nos echamos unos tacos al medio día y nos dejaron en el centro por la noche. Como ya era tarde, llamamos a Carlos y el nos dijo que en el depa nos esperarían otros couchs europeos. Al llegar, en un taxi (ya que de noche no había mas buses), notamos algo, el edificio no tenia portero eléctrico y el formato del mismo no permitía alcanzar las ventanas porque esta sobre la ladera de la montaña. Para nuestra desgracia, esa misma noche habíamos olvidado las varillas de la carpa en la camioneta que nos dio el ride, por lo tanto, no disponíamos de la tienda para dormir en la puerta…En eso miro hacia arriba y vi un hueco que daba directo hacia el interior del edificio. Con la ayuda de mi compañera y el tradicional “piecito”, realice mi proeza y boalá, estaba dentro!

Me aproxime a la puerta y estaba abierta, manotié las llaves que estaban sobre la mesa y listo el pollo, teníamos depa, camuchi y todos los lujos…los gringos dormían en el otro cuarto, así que jamás les vimos las caras. A la mañana siguiente ya no estaban. Aprovechamos un día de relajo.

Ya que estábamos, volvimos a sumarnos en un tour de Carlos y nos dimos un pequeño y apurado paseo por la famosa cascada petrificada de “Hierve el agua”, donde nos dimos un chapuzón en el pozo cristalino, tomamos fotos y todo lo que hacen los turis. Es un lugar único, ya que solo existen dos de este tipo, la otra se ubica en Turkia.
El paseo nos llevo a los mismos lugares que habíamos visto anteriormente, con la única diferencia que me anime a probar el gusano del mezcal!!! (biscosos pero sabrosos diría pumba) no podía dejar de hacerlo…

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El Dfectuoso (30 días)


Noviembre-Diciembre 2009

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Luego del día entero de ride, esta vez por autopista, lo que acelero bastante el asunto, llegamos en camión hasta una estación del metro. De ahí llamamos a Adro, quien nos indico como llegar hasta la estación más cercana donde vivían: Chapultepec (como la canción de la Bersuit). En seguida nos acomodamos en el depto y nos tomamos unos mateees! Ya estábamos como en casa.

Al día siguiente tuvimos que laburar como díos manda, salimos a la calle con el pulsetero y el paño bajo el brazo. Tomamos el metro, con el que tuvimos que familiarizarnos rápidamente ya que seria nuestro principal medio de transporte por los próximos días. Probamos vender en Coyoacan, pero no se podía. Probamos en el Zócalo (plaza principal de la ciudad) y tampoco. Nos mandaron al lado del edificio de Bellas Artes y ahí tampoco se podía (la vida del jipi no es tan fácil como creen).
Cansadas y deambulando con las cosas vimos, casualmente, un afiche que decía “vivimos de las obras” feria de diseño y arte. En seguida les mandamos un mail a las chicas que organizaban, quienes con toda la onda nos cedieron un lugar para vender el fin de semana. Nos dedicamos a la producción toda la semana, se venían las ventas y había que aprovechar.

El barrio en el que parábamos (frente al bosque de Chapultepec) estaba prácticamente poblado por argentinos, así que la panadería estaba llena de nuestros compatriotas, pero de esos que solían vivir en Recoleta me parece…
El día del tianguis (mercado de calle donde venden comidas de todo tipo) había que aprovechar para comprar algo de fruta y verdura. Pero gracias al rebusque argento que llevamos dentro, Adro y Gastón nos dieron la idea de ir al cierre, cuando dejan todo a menos precio. Al llegar notamos que el suelo estaba lleno de verduras que iban a tirar, pero que aun podían ser aprovechadas, así que matanga dijo la changa! juntando de a poquito, llenamos las mochilas y un par de bolsas. Comimos ensalada de fruta toda la semana, sopas y tortillas.

Por supuesto no pudimos dejar nuestro espiritu de TURI y visitamoas las tan ansiadas piramides de Teotihuacan (nunca se donde va la h). Subimos la del sol y la de la luna. Dimos un recorrido al lugar pero, al no tener un guia, intentamos oir de cerca a los que la gente contrataba. Como todas nuestras pegadas, otra vez conseguiamos uno gratis jaja y aunque no fuera oficial, sino un simple vendedor local, la tenia mas clara que nosotras y nos lleno de informacion que nos hacia remontar en los tiempos aztecas del lugar. Un viaje en el tiempo!

No paramos de producir por unos días, el problema era que la mesa que nos darían era demasiado grande y no teníamos ni tela para cubrirla, ni dinero para comprarla, ya que debíamos pagar el puesto…clic! una nueva idea se prendió, ya que el lema era “vivimos de la-S- obras” salimos en busca de revistas con las que armaríamos el puesto. Aprovechamos unos discos que habíamos chatarreado y os transformamos en areteros. La feria salio buenísima, pudimos vender bastante, socializar con mexicanos y ver algunos espectáculos musicales. En esa misma feria conocimos gente que nos invitaron a otra feria la semana siguiente, así que la seguíamos zafando mas que bien y pasándola lindo de paso. Junto con dos chicos diseñadores, nos rentamos un puesto en la feria de “Lagunilla”, popular paseo de domingo donde se arma una interminable fila de puestos donde se ofrecen desde productos de segunda mano (como lentes rey ban), artesanías, comidas, ropa usada, piedras, antigüedades y hasta habia un taxidermista!

Adro y Gastón partían de gira por el norte así que teníamos que abandonar la casa de “los argento”, familia que conformaban además Ana y Majo, las vecinitas de abajo, quienes prácticamente eran de la casa. Acudimos al couch nuevamente y después de dos días en casa de Marcos, quien nos “echo” rápidamente, nos mudamos al local de JRA, donde Oscar y el Roge nos abrieron las puertas amablemente. Allí tuvimos una larga y placentera estadía.


Capitulo a parte merece la caída de la boluda de Carito, o sea la que escribe.
En el complejo de la UNAM (universidad nacional autónoma de México) donde pudimos parchar sin problemas, conocimos a Dana (21) y su mama Eli (40) argentinas que subsistían vendiendo alfajores de maicena con dulce de leche!

Una noche, habíamos quedado con Dana y Jesi (amiga mexicana), encontrarnos en el metro Hidalgo para hacer combinación con la línea que nos llevaba hasta su casa. Con Flor llegamos primeras, las buscamos por el anden (donde habíamos acordado) pero no quedaba nadie y las chicas no aparecían. Gracias a un policía, que nos presto un mensaje de texto, pudimos ubicarlas a tiempo, o no tan a tiempo porque el ultimo metro de la noche estaba del otro lado del anden y teníamos que dar la vuelta antes que arrancara. Bajamos corriendo las escaleras de mármol pulido, aunque yo no las baje corriendo sino de cara, me comí 10 escalones en la napia! Pude levantar la cabeza, me sentía mareada, sentí caer un chorrito de sangre por la frente, pero estaba viva, era lo importante. Me pusieron agua rápido y dije: chicas, el metro se nos va! Y así como estaba pudimos alcanzarlo y subirnos.

Bueno de mi nariz ni hablar, así quedo (ver foto) y así quedara. Recorrí varios centros de medicina públicos en los cuales nadie me quiso atender. El que me atendió en la farmacia del doctor “SIMI” (popular cadena de farmacias del país, reconocía por sus bajos precios y que tiene como logo al personaje) solo pudo tantearme a mano alzada y checar si el hueso no estaba quebrado ¿seria medico real?

Luego de la mudanza a nuestro “nuevo hogar”, en el cual pudimos dormir como angelitos en el cuarto de visitas, conocer a los chicos de “la banda” y muchos artesanos en el ámbito laboral: auditorio Che Guevara, que honor! de la facultad de Psicología (los jipis están siempre en los mismos lugares jaja), nos dedicamos a esperar al Cocu. Diciembre llego mas rápido de lo pensado y Papa Noel desde Argentina con regalitos para ambas: alfajores, dulce de leche, FERNEEEEEEEET y hasta un salamin (grande pa!).

Un buen dia nos reencontramos con Hiro, nuestro amigo Japones, quien habiamos conocido en Cartagena y viajo por el Caribe con nosotras. Decidimos llevarlo a probar algo tipico y recordamos la popular "Pulqueria La risa" a la cual asisten jovenes de la city. Como de costumbre no recordabamos la direccion y preguntando llegamos a una muy particular, que no era la que buscabamos pero aun quedaba algo de pulque que no se habian tomado los borrachos habitue. Pasamos un grato momento.

Casualmente, como suele ser, enganchamos el día de la Peregrinación de la Virgen de Guadalupe (12 de diciembre). Famosa por la multitud de gente que acude a la misa en la basílica en la ciudad. Ya en el metro se veían los seguidores cargando sus imágenes y estatuillas como si fuese su bebe en brazos. Algunos llevaban cuadros enormes, pero la cantidad de fanáticos era realmente impresionante. Al llegar a la estación, no hubo ni que preguntar donde quedaba el lugar, ya que siguiendo a la multitud pudimos ubicarla con facilidad. Una vez ahí, volvimos a sorprendernos, ya que esperando ver gente arrodillada y llorando, terminamos viendo muchísimos grupos de pueblos originarios realizando sus tradicionales danzas y rituales alabando a la virgen. Jamás creímos ver eso, no lo asociábamos con el catolicismo.

Dimos un recorrido, tomamos fotos, entramos a la capilla principal, de la cual salieron miles de personas cargando sus imágenes y haciendo larga cola para que el cura de turno las bendijera. Muchas familias lo tomaban como un típico paseo de domingo en el que comen y beben algo normalmente. Algunos disfrazaban a sus pequeños hijos como “personas adultas”(a las niñas les colgaban muñecos como si fuese su bebe y a los niños les dibujaban barba y bigote) y nunca entendimos el motivo. Por supuesto, entre todo este circo, no podía faltar el popular “merchandaising”, el cual incluía desde la estatuilla de la virgen hasta la foto en el momento con la misma y te la llevabas impresa en el acto. En el set, podías incluir un sombrero mexicano, subirte al burro y todo! Vimos un sinfín de cosas que no dejaron de sorprender a nuestros “ojos extranjeros”.

La temporada playera se aproximaba y había que aprovechar, partimos para la costa Oaxaqueña…

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Ruta Al DF (5días)


Noviembre de 2009

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Un poco cansadas de estar adaptarnos a costumbres tan diferentes, decidimos visitar a Adro y Gastón, los marplatenses residentes en el Distrito Federal para sentirnos como en casa…el camino llevaría algunas escalas:

Tuxtla, Chiapas (2 días)

Llegamos aun con luz, después de un cansador día en ride por la ruta. En seguida llamamos a Luis, nuestro couch. Vino a nuestro encuentro y tomamos un micro pequeño hasta la casa de su familia, la cual, estaba desocupada hacia un tiempo por el fallecimiento de su madre. El sofá se veía confortable, dejamos todo y salimos a buscar al amigo de el que nos haría compañía en la casa para que no estemos solas. Hicimos una pasada fugaz por la plaza de la marimba, la cual me entusiasmo bastante por las ganas de bailar que daban. Salimos a cenar unas riquísimas quesadillas y probamos el agua de horchata, muy bueno!

Al otro día, nos dimos un rol por la city tratando de vender algo. Parchamos un ratito en una esquina donde teníamos que estar atentas a una cámara de seguridad. Ya a la nochecita nos encontramos de nuevo con Luis en la plaza otra vez. Esta vez, pudimos disfrutar de la típica orquesta municipal de marimba. La gente no paraba de bailar, un clima muy familiar y alegre, realmente para no perdérselo.

De regreso a casa, ya con unas sopitas que íbamos a preparar en mano, pasamos por la puerta de un restaurante argentino y se me ocurre entrar a curiosear con un poco de melancolía. Después de echar un ojo a la carta, me emocione tanto al leer “milanesa napolitana” que lo dije demasiado fuerte…el dueño se acerco y nos ofreció sentarnos, aunque le dijimos que no nos daba el presupuesto, pero no che, es una invitación! Un correntino muy buena onda. No pude despreciar la oferta…disfrute mi súper milonga napolitana chocha de la vida. Hasta trajo empanadas y FERNET!

Oaxaca capital (3 días)

Salimos tempranito de Tuxla. Viajamos todo el día en ride, esa vez el pasaje cambiaba y se hacia cada vez mas montañoso, pasábamos por curvas sinuosas. Llegamos de noche a la ciudad. Carlos, el nuevo couch, nos paso a busca con su súper carro que parecía salido de “rápida y furiosa”. Fuimos a un bar, donde conocimos a su novia Laura, colombiana de Bogota, muy buena onda también. Nos alcanzaron a depa donde nos quedaríamos. Estaba mas que bueno, todo para nosotras, nuevecito y con dos habitaciones, comedor, agua caliente al fin! Hasta tele con DVD, en el que nos miramos unas pelis, después de tanto tiempo.
Al otro día salimos a conocer un poco el centro. Era re lindo todas construcciones viejísimas, coloridas, pintorescas. Muchos aborígenes luciendo los trajes típicos, aunque, lamentablemente vendiendo algunas cositas para sacar una moneda. Esa tarde vendimos un poco parchando y otro poco mangueando (caminando y ofreciendo).
Ya cuando pensábamos seguir, Carlos, que trabajaba en una agencia de turismo, nos ofreció un paseo tipo tour gratis, el cual aceptamos con todo gusto. La mañana siguiente madrugamos, cámara en mano y salimos a turistear como debe ser.

El paseo consistía en varias paradas, la primera, el árbol del Tule. Es el árbol con el diámetro de tronco más grande del mundo, con un perímetro de aproximadamente 42 metros y una altura de 40 metros. Luego de apreciar esa maravilla natural, nos dirigimos a la siguiente estación: la fabrica de tapices, donde pudimos ver tejedores de unos 18 años que creaban tapices increíbles, coloridos y con diseños muy enroscados de los cuáles, ni siquiera hacían boceto previo. Todas las lanas las tiñen con elementos de la naturaleza que les sirven para dar color. La siguiente estación, fue la mas aclamada por todos: la fábrica de mezcal!!!

Allí pudimos ver el proceso de fabricación de una de las bebidas mas consumidas en México, además de probar absolutamente todos los diferentes tipos y sabores habidos y por haber jaja por supuesto la economía no nos daba para llevarnos una botella, así que solo las miramos con cariño. Por ultimo, llegamos a Mitla, donde visitaríamos las ruinas, ete aquí que no estábamos avisadas que había que ponerse.
Asi qué, después de dar un paseo por la feria de artesanos local, quienes no paraban de gritarnos “¿Qué le damos güerita?”!!! hasta enloquecernos por completo, accidentalmente pasamos un arco y empezamos a ver algo de ruinas, creo que estábamos dentro sin querer jeje les cabio!

Uno de la agencia se ofreció a llevarnos de regreso a la city, ya que el resto del grupo seguiría un rato más.

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Tapachula, Chiapas, México (8 días)



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El día de muertos se aproximaba así que entusiasmadas nos pegamos a descansar en casa de Beto, quien nos dijo que habría festejos para disfrutar, así que esperamos ansiosas ese día. Aunque la verdad no encontramos mucho por hacer en Tapachula, tratamos de empezar a comprender el nuevo dialecto, la nueva moneda, y probar la comida picante!
La primera experiencia fue dolorosa: el primer almuerzo comimos las famosas “tortas” (sándwiches) que sin preguntar por supuesto traían picante, para calmar el picor fui en busca de un postre helado de piña, que también tenia chile!!!
Intentamos vender en “la prepa” (escuela secundaria), en el centro, pero no obteníamos muy buen resultado, mas que todas las tardes caían baldazos de agua del cielo y se terminaba nuestro día muy temprano.
En seguida tuvimos un buen recibimiento con las compañeras de Beto, que nos invitaron a la facultad donde harían un típico concurso de altares por el día de muertos.
Cada grupo elige a quien rendir culto: ponen una foto en lo mas alto, le dejan comidas típicas como mole (una salsa de de chocolate con chile ¿quien se anima?!) pan de muerto, frutas, flores, colocan objetos que utilizaba el difunto y por supuesto no puede faltar una botella de tequila!
Creo que algunos estaban un poco confundidos con las culturas, ya que habían elegido como difunto a Michael Jackson y el altar decía “triller”…después de eso, para nuestra sorpresa los festejos seguían con un desfile de carros alegóricos, algo tan yanki que no parecía México…
La tarde del desfile los chic@s preparaban las carrozas que armaron sobre camiones y traileres que habían alquilado, algunos junto con equipos de música que reproducían reggaeton xO. La mayoría los decoraron con tumbas, cruces, murciélagos, se disfrazaron de vampiros, brujas y todo lo que uno relaciona en general con Halloween. Después de largas horas de preparativos, llegaba la hora de la verdad, que justo coincidía con la hora en que comenzaba a llover diariamente. Dicho y echo, antes de que nadie pueda exhibir sus carros se vino el agua, la cual arrasó con decoraciones de papel que se fueron derritiendo a medida q avanzaban por el centro de la ciudad inundada de agua y carros; arrazo con maquillajes y peinados femeninos y bueno de los equipos no se que habrá sido…nosotras subidas a una especie de “ring de Box” en la parte de atrás de una camioneta que avanzaba lento por los embotellamientos. Había vampiros, diablas, zombis que venían echando gritos agudos sin explicación, la euforia que tenían no se puede explicar, a pesar de la lluvia seguían excitados. De pronto frenaron en medio de la plaza central y comenzó el perreo!!! Ya que tenían los equipos pinto el baile en medio de todo eso…(creo que estos chicos vieron mucho cine hollywoodense para teenagers).
El día de muertos se aproximaba, Beto tubo la idea de invertir en chelas para vender en el panteón…idea algo extraña para nosotras, ya que en Argentina el mejor point seria la puerta del estadio un día de partido. Seguimos su consejo y pusimos todo nuestro capital en eso esperando tener un buen resultado. El 1 de noviembre (cuando empiezan los festejos) la lluvia se adelanto y esta vez nos arruino un poco el día. Pasamos la festividad en casa de la abuela fallecida de Adriana(amiga de beto), a la cual le habían preparado un altar, por supuesto. Al panteón llegamos cuando ya todos estaban súper ebrios, aunque al menos ya estaban tan pasados que les vendimos hasta la ultima lata!
A pesar del día gris, el lugar se veía súper colorido. Las tumbas estaban decoradas con flores y adornos. Al lado del panteón habían armado una feria de juegos y comidas, los niños merodeaban el lugar aventándose cascarones (cáscaras de huevo rellenas con confeti o harina).
Después de todo Beto concluyo diciendo que “en Tapachula los festejos no eran tan buenos”…casi me lo como crudo! Pero bueno, al menos tuvimos una leve idea de la tradición mexicana, que también nos enteramos se practica en otros países.

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Ride, jalón o aventón por Centroamérica (7 días)


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La suerte estaba de nuestro lado, no tardamos mas de 5 minutos en conseguir un ride tras otro. Viajamos todo el día admirando los encantos de la tierra panameña, muchísima vegetación rodeaban la carretera, paisajes muy similares a los de Misiones (Arg).
Ya había oscurecido y comenzó una lluvia torrencial, luego de sellar pasaportes ya nos disponíamos a pasar la noche ahí, cuando un desconocido pero muy amable lugareño nos ofreció lugar en su casita, que quedaba a solo 3 cuadras de la aduana. Esa noche conseguimos un couch inesperado, así que por suerte tuvimos donde refugiarnos.

Costa Rica (con R de gringou)

Al otro día rapidito conseguimos un ride hacia quien sabe donde, ya que de costumbre nunca llevamos mapa jaja. A mitad de camino nos agarro la lluvia, ya que justito era “época de lluvia”, la cual nos escolto durante todo el trayecto por Centroamérica. Los ticos (oriundos del pais) muy buena onda, aunque no pasaban muchos carros afortunadamente la suerte nos seguía acompañando. El paisaje una hermosura, vimos coatíes, palmeras, muchos letreros en ingles y en el ultimo ride comenzamos a ver el Océano Pacifico!
Esa noche armamos la carpa en una estación de servicio, al lado del taller de autos. Los tipos muy amables nos regalaron unos snacks para la cena y nos ofrecieron protección en caso de emergencia, actitud de padres pero en buen plan. Esperando que el camionero nos llevara hasta Nicaragua al otro día, pernoctamos tranquilas .
Por segunda vez un camionero nos abandonaba en nuestras narices, pero no por eso bajamos los brazos, salimos a la ruta a penas salía el sol continuamos camino hacia el Norte siguiendo nuestro instinto.
A media tarde ya estábamos en la aduana de Nicaragua. Aunque nos hicimos las cancheras y quisimos pasar de pagar el “impuesto de frontera”, cuando le vimos la cara al responsable (diente dorado, nada amigable) decidimos resignarnos…

Nicaragua

Seguía lloviendo, yo había entrado en ataque de furia contra todos los que nos cobraban algún impuesto de turi, pero mis gritos fueron en vano…solo quería salir de esa horrible frontera. El primer ride que vino lo agarramos, por mala suerte fue una camioneta con caja abierta que nos llevaba hasta Managua. La lluvia se hizo cada vez mas fuerte y terminamos mojadas hasta los calzones! La tierra caribeña nos daba la bienvenida con su bautismo. A poco tiempo de llegar a la capital comenzamos a ver un paisaje indescriptible: colinas muy demasiado verdes que parecían de película. Casitas coloridas y lugareños que dabas ganas de sacarles mil retratos.
Empapadas pero a salvo llegamos a las afueras de Managua, la cual ni pisamos… llamamos a Beatriz, la couch que nos paso a buscar en su carro, la buena fortuna nuevamente. Una “comida típica” (para variar arroz con frijol negro, todos le cambian el nombre pero es siempre lo mismo) una ducha y una cama calentita nos esperaba esa noche.

Honduras- El Salvador

A la mañana siguiente emprendimos camino bien temprano. Conseguimos un ride hasta Salvador con un camionero que sonaba muy amable pero al pasar de los kilómetros notamos que era un poco desagradable. Me baje en la frontera de Honduras a sellar pasaportes, donde otra vez me garcaron 2 dólares por cada una…Quisimos almorzar pero no teníamos idea ni cual era la moneda local.
Seguimos viaje con el mismo tipo y estaba lleno de controles policiales, militares, de todo, la siguiente frontera la pasamos de largo ya que en teoría el sello es el mismo para la unión de países centroamericanos ( Nicaragua, Honduras, Salvador y Guatemala).
Aunque el camino era corto pasamos por tres países en un mismo día!
Finalmente decidimos bajarnos en San Miguel, aunque teníamos un couch en salvador capital, ya era tarde y no había mas buses para tomar. Caminamos en dirección a la Terminal para pasarla noche ahí y de pronto nos topamos con una Iglesia católica, en la cual entre a chamullar un poco al cura que se compadeció de estas dos limadas con rumbo pero sin ningún tipo de plan b bajo la manga, pero en seguida lo improvisamos: nos abrieron las puertas de su galpón que tenían para guardar cacharreríos.
Casualmente desinformadas (como de costumbre) la moneda local era el dólar, así que Flor salio en busca de una cena la cual consiguió por 3 D . Por suerte no necesitamos casa de cambio, aunque esas horas ya dudo que encontraríamos abierta una, los locales nos advirtieron y asustaron un poco con el asunto de las famosas “MARAS” (ver peli “sin nombre”).
A la mañana siguiente y luego de tanta persecuta con el asuntito de la inseguridad decidimos tomarnos un bus hacia la capital. Luego de un economiquisimo desayuno por 1 D, tomamos un baratísimo Bus por 3. En menos que cante un gallo estábamos en San Salvador. Para nuestra sorpresa había diferentes terminales, las “popa” y las “pro”. Después de seguir a una pareja de artesanos que nos guiaron un poco entre todo ese kaos, logramos tomar el correcto que nos dejaría en la frontera con Guatemala, la cual pasamos caminando tranquilamente y solo mostramos el pasaporte y adentro!

Guatemala

Flor ya no sabia en que país estaba, cambiamos de país como de calzón y fico un poco confundida…
Otra vez un ride y pronto estábamos en Guatemala capital, una mezcla algo rara entre la súper modernidad y los pueblitos coloridos y humildes en medio de esa jungla de cemento. Pasamos la noche en casa de Sergio, el nuevo couch que también nos paso a buscar en su carro. Era un arquitecto con un estilo refinado y clásico. Su casa la había diseñado por completo, estaba llena de esculturas, pinturas, colecciones de objetos, vitrinas y todas cosas tan rompibles que daba miedo tirar algo.
Esa noche pegamos festival de cine y todo, buenísima onda!
La cama fue tan confortable que decidimos descansar una noche más y la jornada siguiente nos topamos casualmente con un encuentro de yoga en el que entramos a curiosear, y terminamos cantando mantras con la DIDI y comiendo cositas vegetarianas. Ya saliendo del lugar, nos dimos cuenta que los participantes habían pagado 300 dólares por participar! Ejem bueno una vez mas garroneando por el mundo el dúo “todo nos cae del cielo” hacia de las suyas sin querer queriendo…
Al día siguiente nos dirigimos como siempre a las afueras de la city para pedir ride, pero se ve que justo en este país no era tan común pedirlo, así que nos costo tan solo 15 minutos mas conseguirlo jaja. Los tramos eran de pueblo en pueblo. El paisaje se tornaba montañoso con mucho bosque, colinas y ovejas! En Centroamérica jamás lo habría imaginado.
Se veían muchísimos aborígenes luciendo sus coloridas ropas típicas, muy similares a las cholas bolivianas. El frió se empezó a notar. Acostumbradas al calor tuvimos que pelar media con chancleta…todo el style!

Llegada a México

Ya entrando la tarde la frontera parecía alejarse del mapa, estábamos a punto de lograrlo y para colmo lloviznaba finito, un borracho se le pego a flor y se tornaba molesto, cuando casi tomamos el bus, conseguimos en último ride que nos dejo casi en la frontera, pero no hubo caso y tuvimos que tomar un bus hasta la aduana. En el camino casi perdemos la mochila de Flor que estaba en el techo, pero sin amarrar…Llegamos a la aduana casi de, otra vez garpamos multa con los últimos dólares que nos quedaban. Llovía a cantaros pero el pasaporte ya tenia el sellito de México. Pensabamos pasar noche ahí, ya no daba para pedir ride, pero en ese momento Flor acudió por segunda vez al chamullo del chofer y el “Tica bus” que vimos pasar todos los días con gringos dentro nos dio el RIDE hasta Tapachula.
Se me piantó un lagrimón de la emoción, lo habíamos logrado…aunque no teniamos ni un peso mexicano, un chico nos pago la llamada a Beto, el nuevo couch. En la estación nadie entendía porque saltábamos y festejábamos, pero no importaba nada, meses y meses pensando en llegar y ahí estábamos…pues ahora?

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Tierra firme! Panamá (7 días)

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Luego de ver tierra firme largo rato, arribamos al puerto de Portobelo , un pequeño pueblo rodeado de jungla, con una parte colonial en ruinas, por cierto muito belo!
En seguida acudimos a hacer algunas compras de alimento, con mucho temor de la moneda local (dólar norteamericano) entramos a ver los precios, los cuales eran por suerte muy bajos, así q nos dimos una panzada de pringues, jugo y helado.
Ya en tierra seguíamos sintiendo el movimiento del barco, nos costo adaptarnos a la sensación de borrachera permanente y el mareo, parecía que el suelo se movía…Luego de una larga discusión con el tipo de migraciones (quien para variar quería cagarnos 20 dólares) logramos sellar los pasaportes. Esa noche dormimos en el velero porque ya se hacia de noche.
Al otro día nos despedimos de la tripulación y nos fuimos con Hiro en el bus local (donde ya empezaba a sonar el reggaeton) hasta la ciudad de Colón. A penas bajamos, la gente nos llamaba taxis, nos alertaban del peligro y los robos, ya habíamos tenido comentarios al respecto, pero pagar un taxi por 3 cuadras? Decidimos llegar hasta la Terminal a pie. Solo fueron unas cuadras, pero era cierto, el panorama no era muy alentador, vimos muchísima pobreza, un lugar “oscuro” con gente de mirada triste. La parte “fea” que no sale en las revistas de panamá, pero que son una realidad…
Llegamos a Panamá City y todo parecía distinto: la Terminal era un super Mall, muchos carros modernos, tecnología por doquier y todo lo que me recordaba a mis tiempos en USA.
Desde la Terminal llamamos al único couch que teníamos disponible: Alan (por cierto nunca había prestado atención a su perfil) . Quedamos como punto de encuentro un supermercado al cual llegamos en bus de línea, que nos sorprendieron nuevamente, ya que cuanto mas al norte, mas se parecían al bus de Otto man(los simpsons). Por supuesto aquí tampoco faltaba el cobrador con todo el estilo reggaetonero y la música al palo de fondo que te aturde todo el camino. Para subir y bajar tenes que atravesar el montón de gente apachurrada por el pasillo entero (trabajo complicado con las mochilas enormes al hombro). Luego de un desencuentro con Alan(57 AÑOS), logro ubicarnos y nos recogió en un taxi que nos llevo hasta su humilde morada. En el camino notamos que no hablaba ni una palabra de español, a pesar de llevar 8 meses en el país. Llegadas a su lujoso piso, algo avergonzadas de la muge q traíamos encima luego de 7 días bañándonos solo en agua salada, comprendimos porque no lo necesitaba: era un empresario inglés que trabajaba con gente de su entorno, casi todos gringos y/o ingleses residentes de la city. El departamento era tan blanco y pulcro que no queríamos ni apoyar las mochilas porque íbamos a ensuciar todo.
A pesar de las diferencias, eran gente muy amable y hospitalaria, Flor pudo notarlo y sonreír todo el tiempo, ya que Don amigo de Alan (pende viejo re buena onda) tampoco sabia español, la única habla hispana era la mucama panameña! jaja
En esos días recorrimos un poco la ciudad y era yankilandia misma! Conocimos la parte colonial de la costa, donde encontramos un buen point para parchar. Ahí entablamos amistad con Nico, un colombiano que había cruzado la frontera con panamá “caminando!” por la selva.
Admiramos las artesanías locales, como también el colorido atuendo de los nativos y nos dedicamos a vender un poco. A pesar de que la moneda local era el dólar, encontramos ofertas súper económicas, así que después de tanto tiempo con los mismos trapos nos decidimos cambiar de look y salir de choping!
Como la molesta de carolina quería llegar al día de muertos en México, la estadía en Panamá fue corta…con expectativas de un regreso por supuesto!

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Islas del Caribe a bordo del “Ferrugem!” (7 días)



Octubre de 2009

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El velero zarpo y en menos que cante un gallo ya estábamos navegando el mar Caribe!!!
Luego de largo rato en movimiento, el cual afecto a unos cuantos que tuvieron que acudir a la pastillita mágica, llegábamos a las Islas del Rosario. Ya quedaba poco tiempo de sol, el capitán intentaba anclar pero el fondo era tan bajo que encallamos en medio de dos islitas. Varios nativos y merineros cercanos se acercaron a prestar ayuda. En medio del caos, vimos que el cielo se estaba ennegreciendo demasiado: una tormenta se aproximaba…todo comenzó a parecer una escena de película de terror, la gente tratando de rescatarnos y como si fuera poco, un gringo que se había acercado con su bote cayó al agua. El bote comenzó a girar loco pasándolo por arriba, todos observábamos espantados y sin saber qué hacer, por suerte salió ileso y pudo treparse, pero las aletas del motor podrían haberlo degollado fácilmente, un mal susto y un cortecito en la cabeza…

Corrimos todos hacia dentro esperando que pase la tempestad…después de dos horas el cielo se había despejado y ya podíamos disfrutar de las estrellas, en ese momento sacando agua del bote de rescate empecé a ver destellos verde flúor: era el plantom y estaba brillando como nunca, me eche un clavado ahí nomás!

Llame al resto de la tripulación y todos se tiraron a nadar entre la maravilla más linda de la naturaleza que he visto hasta el momento (creo haberlo descrito en otro relato, recuerdan ese bichito que brilla cuando algo lo hace mover?) pudimos disfrutar de un largo rato nadando en el agua cristalina. Esa noche, como las demás, dormimos en la parte exterior del velero (hacia muchísimo calor).

Al día siguiente los nativos y gringos que merodeaban colaboraron en el rescate del velero que aun seguía encallado, mientras algunas ejem disfrutábamos de la playita de la Isla del Rosario (aun tierras colombianas).

Luego del maneje, el capi decidió anclar ahí nomás para disfrutar del soleado día en medio de esas aguas turquesas…por la noche salimos a navegar con rumbo norte; a cada tripulante le toco un turno de 1 h. para vigilar el rumbo del piloto automático del barco, mientras Diego descansaba.

Durante largas horas de movimiento, Nati se descomponía, Flor cocinaba y Luan (el pequeño brasilero) se dedicaba a enloquecer por completo a la noviecita temporaria del capitán (Bojana, Suiza), los cuales trataban de comunicarse entre el escaso español de ella y el cero inglés de él, quien se aprovechaba de la situación.

Ya en aguas panameñas, el velero hacia estaciones en diferentes paradisíacos lugares rodeados de islas solitarias para explorar. Una de las cuales alcanzamos nadando con Hiro, Naty y Flor ( aunque en el camino quedo boyando un rato debido a un ataque de pánico, la abandonamos pobrecilla!). Luego de un rato nos rescataron con el botecito inflable, al cual además subimos una cantidad importante de cocos que habíamos recolectado en la isla, pero abrirlos fue la tarea mas difícil de todas, pero el amigo asiático, luego de muchas horas de trabajo con un hacha, logro abrirlos para disfrutar de su refrescante contenido.

También se acerco un nativo con su canoa y nos ofreció Langosta y centolla por el módico precio de algunas monedas yankis y un dólar de la suerte q tenia guardado yo, ta barata la langosta che! (cabe destacar que el señor moraba en una isla cercana en la cual no utilizan dinero, sino que se manejan con el trueque, que abusones!).
El tripulante japonés nos hizo reír muchísimo con su buen humor, flor logro entablar amistad mas allá de no entender el mismo lenguaje. Una de las anécdotas que mas recordaremos es el famoso “chin chin”, onomatopeya muy utilizada en Argentina cuando se hace un brindis. Mientras los 4 argentos brindábamos y gritamos al unísono la típica frase, Hiro comenzó a reír desaforadamente, le preguntamos que le causaba tanta gracia y respondió que chin-chin significa “pito corto” en japonés. Así que recordaremos las partes intimas de los orientales cada vez que brindemos entre argentinos.

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Cartagena de Indias (10 días)


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Llegamos por la noche luego algunas horas de ruta. Después de dar varias vueltas medio perdidas por la ciudad, llamamos al Couch y nos vino a buscar en seguida. Apareció en su carro y nos dio una vuelta medio a las apuradas, nos dijo que no podíamos quedarnos en su casa esa noche, así que nos dejaba en un hotel barato, nos miramos y le explicamos que no teníamos mucha plata, el dijo que se hacia cargo y prometió volver al otro día. El hotel estaba lleno de puros gringos, éramos sapo de otro pozo, pero disfrutamos de una noche en cama, después de tanto tiempo.
Al otro día, luego de salir del hotel, ya que no había ni para pagar otra noche más, con mochilas y todo nos instalamos bajo el reloj del centro histórico de la ciudad, donde por suerte otro artesano nos dejó parchar por ser domingo. Llamamos al Couch pero no dio señales de vida. Nuestra buena fortuna hizo aparecer una clienta que nos compró lo suficiente para pagar el hotel, así que esa noche conseguimos cama de nuevo en un sucucho medio pelo…

Luego de dar aviso en nuestra pagina salvadora de la situación en la que estábamos, milagrosamente apareció Jorge, quien nos abriría las puertas de su casa como dos miembros mas de su familia, que por cierto no eran pocos: sus padres, sus dos hermanos, uno de los cuales tenia un bebe de año y medio, su abuelita de 94 años, la negra (la chica que limpiaba y hacia de niñera) y su hijita Nati.
Ahí fue donde nos pasaríamos algunos días engordando con los desayunos súper poderosos que nos preparaba la negra: plátano frito con queso.
Nuestra principal misión era conseguir un barco que nos cruzara a Panamá, la tierra prometida de los artesanos, así que caminamos hacia el puerto, donde pegamos un improvisado anuncio: trabajo a cambio de cruce (incluía versión en ingles, por supuesto).

Cartagena pasó a ser una de las ciudades que entró en el ranking de las más calurosas que visitamos en todo el viaje, a la cabeza, después de Maracaibo (Venezuela) y Belem do Pará (Brasil). Ese calor agobiante en el que tan solo por estar sentado en el bus te caen las gotas de sudor por la frente (acá el cobrador también tenia su tolla pequeña para secarlo) y aun caían teniendo en la habitación dos ventiladores prendidos que tan solo movían un poco el aire caliente.

La parte Turi no podía faltar a nuestra visita: recorrimos varias veces las calles del centro histórico o popularmente llamada “ciudad amurallada”, lugar que te traslada en el tiempo, se siente como estar por las calles de Europa. Las construcciones se mantienen igual desde la llegada de los españoles, muy pintorescas y coloridas.
Ahi mismo pudimos ver la fusion de las culturas, ya quela mayor parte de los habitantes de la ciudad son descendientes de esclavos. En las plazas de la muralla bailan los grupos de "Mapale" una especie de danza africana acompañada al ritmo de los tambores.

Luego de refaccionar el cartel del puerto y de haber hablado con algunos marineros gringos borrachos en el “happy hour”, conocimos a Diego, un brasilero que viajaba en velero con su hijo de 8 años (Luan el terrible). El se ofreció a cruzarnos, pero tendríamos que encontrar algunos pasajeros más. Solo bastó con un anuncio en Couch surfing, y en seguida apareció un nuevo tripulante: Hiro, un japonés que daba la vuelta al mundo en tiempo record con su “Lonely Planet” bajo el brazo (la guia más popular de Latinoamérica con instrucciones de como ser un gringo viajero).
Luego aparecieron Cristian y Naty, pareja de argentinos que venían viajando con planes de instalarse en México.

Ya casi todo estaba listo para zarpar…faltaban algunas compras, que por cierto las hizo la muy inexperta chica suiza noviecita del capitán…y a navegar!

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Santa Marta (21 días)


Septiembre de 2009

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La nueva casita estaba ubicada en un barrio bien humilde sobre el cerro, calles de tierra, perros y niños jugando por todos lados, el vallenato de fondo y un clima súper amigable pero con un calor triplehijoeputa! Y un sol que raja la tierra.
En seguida nos fuimos acomodando al lugar, los nenes del barrio ya nos conocían, los dueños de las tiendas (almacenes) donde a veces era complicado conseguir algún producto que no entrara entre los básicos, como papel higiénico, pan, leche y tomate. Eso si, el aguardiente se conseguía en todas!

Nos dedicamos a las ventas en las playas cercanas que daban a hoteles 5 estrellas, bajando el cerro nos quedaba directo así que el lugar ideal, y aunque no hicimos grandes fortunas, nos er suficiente para comer, la vida aqui es muchisimo mas barata que en venezuela.
Que mas se podía pedir, ah si! atardecer en el mar y un mar súper transparente, que vida tan dura la nuestra…

Una noche conocimos el Rodadero, lugar donde pasean todos los turistas y donde Jairo tenia su puestito de artesanías en una feria. Las bandas de vallenato se escuchaban tocando por algunas chirolas, la gente metiéndose al mar calentito, un poco de vendedores ambulantes de reventa acosaban sus clientes y otro poco de gente de la calle pidiendo comida. El cambio de país se notaba bastante, la pobreza en las calles es notable, sin embargo la gente más humilde es la que mejor nos trata siempre, los colombianos son amables y amigables.

El atractivo principal de la ciudad siempre es el tan nombrado Parque Tyrona, con sus tropicales y paradisíacas playas que tanto nos dijeron, así que con Ayumo (japonés) decidimos entrar por un camino alternativo, pero la expedición fue fallida, ya que nos salió una mina a querer cobrarnos la entrada, la cual no era nada económica, así que cambiamos el rumbo a Palomino. Pueblito de pescadores que da al mar donde no había más que dos vecinos hippies nudistas y un grupete de artesánganos argentinos ranchando hacía rato, comiendo pescado. Alguna que otra canoa de pescadores nativos y mar a vierto para nadar. Nos dedicamos al relajo, la lectura y a la ingesta de coco seco como gula principal. Bueno también ingerí un poco de gasolina, que no sabemos si fue por equivocación o por mala intención de algún asesino serian que andaría rondando, casi muero envenenada!!!!!!!!

Otro de los paseos típicos es Taganga, pueblito de pescadores a media hora de Santa Marta, donde llegan la mayoría de los artesánganos argentinos en busca de gringos. Por esas playitas también nos dedicamos a las ventas y el paseo. Hicimos snorkel de prestado con uno de los pescadores locales, vimos miles de especies diferentes de peces multicolores alucinógenos!
Flor fue masajeada por un negro costeño local que la embadurnó en aceite de coco con zanahoria, olía rico pero era muy pegajoso, costó sacarlo. En fin la vida relajada del trabajador artesano jeje

Otro de los paseos a Taganga lo hicimos junto con Gary y Bruno, con los que fuimos a incursionar las playas por la noche. El mar estaba tan transparente que podía verme las manos en el fondo a plena noche y sin luna llena. Además de eso para flashiarla mas aun se veía el Plantom: bichitos que comen las ballenas, son miles, pequeñisisimos y verde flour, nadando se los ve como si fuese polvo de hadas, realmente INCREIBLE! Que más se puede pedir, flotar panza arriba viendo las estrellas con el mar calentito por debajo…

Al otro día seguimos relajándonos por las pequeñas playas de pescadores que se ubican por los alrededores del caminito de montaña que bordea el mar. Haciendo snorkel nuevamente, me lesioné un oído, lo que me mandó a la salita de emergencias nuestro barrio, a la cual ya había asistido Flor por algo que tenía en su pie. La doctora le dijo que tenía una infección, pero nono estaba muy equivocada, era la culebrilla!!! La gente del barrio sabia más que la doctora y le recomendó un curandero, le hizo un gualicho mágico y santo remedio, el bicho murió disecado en el pie de Flor, pero aun faltaba encontrar al segundo, el cual cachamos un tiempo después alojado en una de sus nalgas jajaja

Así pasamos más de tres semanas instaladas en casa de Jairo, artesano amigo ya, intercambiamos materiales, nos enseño varios trucos, nos prestó su perforadora y nos divertimos con las travesuras de su perro Lucas, quien siempre nos seguía al salir, que gonorrea! era la frase típica colombiana que describía al pequeño cola de gancho.
Una de las últimas excursiones fue al cercano pueblo Aracataca, con el cual rompió las pelotas Flor durante todo el viaje, ya que era el pueblo natal del escritor Gabriel García Márquez.
Como siempre salimos en chance y en menos de 2 hs. estábamos ahí. El pueblo no tenia demasiados atractivos, pero Tim, el couch mas loco que nos tocó ( europeo algo excéntrico) se encargó de mostrarnos el pueblo y todo lo que tenia que ver con “Cien años de Soledad” libro del cual era hiperfanático, además de darnos un refrescante chapuzón en el río, para aliviar el agobiante calor típico de la zona. Al tour se sumo Bany, otra couch oriunda de New York, descendiente de ecuatorianos, la cual se sumo muy emocionada a la chance de regreso a Santa Marta (su primer experiencia).
Tristemente nos despedimos de nuestro amigo Jairo y salimos al camino.

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Destino Colombia…(Maracaibo-Frontera- Maicao-Rioacha-Santa Marta)

Salimos de la ciudad hasta un pueblo cercano a pedir cola, la gente nos miraba extrañadas, alguno que otro se nos acerco a preguntar que hacíamos ahí??? Plena frontera y al rayo del sol, igualito no quedaba otra, los pocos bolívares que nos quedaban se esfumarían al pasar pal otro lado. Conseguimos quien nos lleve como siempre, luego de varias camionetas y camiones, varias de las cuales nos las consiguió la guardia nacional. Atravesamos los desérticos pueblos fronterizos, burros maniatados, hamacas colgando a la sombra de los techos de hoja de palmera, un edificio con un cartel en lengua extraña, claro era en guajiro, lengua regional, ya se notaba el cambio de cultura.
Como siempre toca la formalidad, así que a sellar el pasaporte por 2º vez. Hete aquí un detalle, mientras Flor cuidaba las mochilas me dirijo a la salida de Venezuela, pero el señor guardia pregunta por un supuesto “impuesto de salida”, un invento de ellos para lucrar con los turis…a peleas , discusiones y llantos logré que me lo sellaran. No me quedaba otra opción ya que todo lo que habíamos cambiado eran 150 bolos y ahora disponíamos de 50 pesos colombianos, lo que nos pedían por cada una para pasar!
En fin Flor pudo hacerlo también con prepotencia y nos dieron 60 días en Colombia. Atrodem!
Ahí mismito conseguimos una chance (aquí cambia el término nuevamente) que nos dejó en Maicao, primer pueblo Colombiano. Desde ahí 3000 pesos una camioneta nos llevó hasta Riohacha, en el camino subieron varios nativos guajiros que hablaban español, muy amables por cierto.
Pisamos Riohacha con el sol cayendo, casi decididas a pasar la noche ahí en la terminal, ya que donde mas lo haríamos?...con poca esperanza pedimos chance ya de noche sobre la ruta y en plena ciudad, una incoherencia, de móviles q pasaban, el 50% eran taxis, el otro 40% moto taxis y el resto algún que otro carro suelto por ahí. Pero nada es imposible para las guerreras del arco iris!
Flor se subió a la buseta que iba rumbo a Santa Marta, le explicó nuestra situación, y una vez más la estrategia damisela en peligro daba sus frutos: conseguimos la chance!!!
Gratarola sentaditas en el bus viajamos como 4 hs. y pisamos Santa Marta de noche, conseguimos un taxi regateando y al fin ubicamos a Jairo, nuestro nuevo couch.

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Maracaibo (5 dias)


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En 4 horas de ruta pasamos del frío jodido al calor extremo…esa noche nos recibió Paola, en su departamento donde vive con la madre y su perra. Muy amables las dos, sobre todo su mama que nos sobrealimentaba, se nos notaria la cara de muertas de hambre?
Nos mostraron la ciudad, vimos los sitios históricos, y las incoherencias de siempre, entre ellas: pollitos de colores, así como escuchan, pobres animalezcos! los tiñen de colores fantasía, fucsia, verde, distintos tonos para elegir a tan solo 5 bolos, un barato souvenir no?
Nos cagamos bien de calor, esa ciudad es una olla, 40º y con el asfalto recalentado! hicimos truque con los vendedores del "cepillado": vasito con hielo molido que le echan algún saborizante frutal. Dimos vueltas, intentamos vender pero fue in fiasco, para variar, así que al fin nos decidimos a la fija: las busetas de nuevo.
Luego de una tarde de recorrido sobre ruedas vendiendo nuestras fotos, nos encontramos en el parque mas grande con una trouppe de couchsufers , quienes nos alimentaron una vez mas jaja pero bueno conocimos un par buena onda y nos vimos desde primera fila los rayos que nos habían quedado pendientes en Puerto Concha (eso era el sur del lago, y esto era la costa junto al lago)
Un rayo tras otro tipo de tormenta eléctrica inexplicablemente, pero una locura para verlo…

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Mérida (20 dias)


Agosto de 2009

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Luego de algunas horas en la ruta finalmente llegamos a la ciudad, donde deberíamos ubicar a nuestro nuevo couch, Víctor. Por suerte el tipo que nos dio la cola (nos llevo en su camioneta) nos prestó su celular (ya que en este país luego de las 8 todo esta cerrado) y dejó en la puerta.
El recibimiento fue un tanto extraño, un auto rojo con muchísima gente dentro paso delante nuestro a toda velocidad, si si eran ellos, una muchedumbre de couchsurfers de todas las nacionalidades venían dentro: Inglés, su chofer, japonés, venezolanos y hasta un gringo anti yanquis…en seguida subimos al departamento donde todos estaban predispuestos a trasnochar con vasito en mano…así fue como comenzó la historia de una seudo familia en Mérida , donde usurpamos la habitación de un inquilino que jamás supo de nuestra presencia.

Como siempre los primeros pasos son conocer la ciudad, lo cual hicimos en busca además de algún que otro cliente…una ciudad re linda, limpia, no muy grande, casitas de colores, todo muy pintoresco ah y el teleférico mas largo del mundo, lastima q esta en reparaciones…

Luego de varios intentos por parchar y ser corridas por la policía, nos resignamos, tuvimos que dirigirnos hacia el point de los artesanos: el páramo La Culata. A tan solo media horita de viaje en buseta pisamos la parte alta de la región (aunque la mas alta es el pico bolívar, sisi aunque no lo crean existe la nieve en Venezuela) donde creímos estar entre las colinas de Heidi… increíble lugar! una mezcla de la Patagonia con los Alpes suizos…muchísimo verde y mucho frío, jamás lo hubiera creído, yo dije que me vendieron Venezuela no era el Caribe??? Bueno pero también esta el final de los Andes…

En fin lo que mas encontramos en la culata como siempre fue argentinos y en masaaa, el 95% de los artesanos provenían de nuestra región, viajeros y buenos artesanos (estos no eran microbio por suerte) así que nos sentimos como en casa. Ahí fue donde hicimos varios días de intento por vender. Nos cagamos tanto de frío que tuvimos que salir en busca de ropa invernal, ya que no teníamos más que las ojotas y alguna pollera medio curtida…

Una de las noches Víctor recibió la noticia a cerca de una lluvia de meteoritos, así que plomoooo (como dicen allá, algo así como sale y vale) y salimos a por ellas! Llevamos el abrigo necesario, algo de trago pa’ calentar las tripas y nos llevaron en una camioneta de onda.
Una vez arriba situación común venezolanos tomando, con sus 4x4 y el reggaetón, que no entendieron nada del asunto naturaleza…así que subimos en busca de un lugar tranquilo.

Llegamos a una roca gigante donde nos tripeamos (flasheamos, palabra local) la lluvia de estrellas, INCREIBLE! Q mas decir, una tras otra, luego cuando nos dispusimos a volver bajamos en busca de la camioneta que nos había traído(amigos de víctor) pero nos habían dejado a pata, sisi los mamahuevo y malparidos nos habían dejado en medio de la noche, el frío y la montaña, tocaba caminar. Lo hicimos por un par de kilómetros montaña abajo pero era estúpido, la ciudad estaba demasiado lejos para llegar caminando, decidimos dormir al lado de la ruta, pero si literalmente al lado, teníamos las bolsas de dormir así q ahí pasamos las pocas horas de noche q quedaban, esperando q al amanecer pasara una buseta. Los primeros rayos del sol asomaban cuando una camioneta de la Guardia nacional despertó a Flor preguntando q hacíamos ahí, difícil fue explicar la situación, pero al final nos terminaron dando la cola hasta el punto donde conseguimos buseta y llegamos zombis a casa de nuevo, sanos y salvos.

Ese mismo día llegaban al departamento 2 couch mas: Hella y Lena, alemanas completamente locas, y una nueva propuesta en mente, paseo por el Delta del Catatumbo: lugar donde inexplicablemente se ven rayos 24 hs. al día, hasta los científicos se quedan careta!

Salimos tempranito 8 personas, o sea todos los habitantes del departamento, metidos en el carro de Topher, el inglés, que iba al volante…pasamos 4 horas en la ruta hasta llegar a Puerto Concha. Lamentablemente por ser una trouppe de gringos quisieron cobrarnos mucho dinero por un paseo el lancha por el lago así q decidimos solo ver el refusilo desde la orilla…y pasar la noche en el pueblo, un poco fantasma pero divertido, nos prestaron un palafito (casa flotante de metal) para dormir.
Al día siguiente la travesía continuó por los pueblos del sur, todos pueblitos fantasmas, llenos de borrachos, iglesias con curas que en plena misa aconsejan que le regalen nueva vajilla para su casa, “porque el cura debe vivir bien”…en fin cosas muy extrañas que solo los pueblerinos entienden.

De regreso a la city tocaba trabajar de nuevo…pero ya cansadas de no vender un carajo en La culata salimos a buscar trabajo al viejo estilo: en el periódico.
Además de ver las morbosas fotos que ilustraban la tapa y titulares ridículos al mejor estilo Crónica TV: salió a comprar pollo y le dieron chuleta (todos de ese estilo, como decir salio a comprar cigarros y lo llenaron de plomo, finísima prensa la venezolana) sólo encontramos trabajos ridículos, sentadas y afligidas apareció Gonzalo, amigo artesano argentino y que tocaba el charango en las busetas. Charlando sobre el asunto nos dijo porque no cantan jajaj sisi imaginen nosotras tres aullando, nos bajan a patadas , pero chan! La nueva idea estaba en pie, y si vendemos las postales?
Perfecto, plomoooo nuestro nuevo emprendimiento estaba listo: subimos, Carito dice un discurso vendedor ambulantero, Flor e Hilba reparten y juntan la plata. Así fue, la primera buseta con todas las pilas, funciono de pelos!

-Hola mi nombre es Carolina, viajo con Flor, venimos de Argentina, somos fotógrafas, bla bla bla…arte para liberarte etc etc…La gente se re copaba, así recorríamos los ciudad entera arriba de las busetas, hasta el mercado, donde nos regalaban verduras, negocio redondo, esa noche hasta juntamos para la coca del ron de la fiesta de la noche...salsa, un suizo patadura intentando seguirnos, una pirámide humana q ocupaba toda la sala, etc.…

Mérida es grande y con muchas opciones para conocer, otra aventura se aproximaba: Termas de la Misuy. Salimos en cola y logramos q nos lleven a los 6 expedicionistas juntos, la suerte estaba de nuestro lado. Subimos la montaña un poco mas y llegamos al paraíso terrenal: un prado verde, caballos pastando y una pileta de aguas termales que mas se puede pedir, ah si! ver las nubes de manera pantalla plasma, de lo alto que estábamos se veían desde arriba.
A base de arepas (comida base de todo venezolano) diablitos (especie de paté) y canelita (pa’ calentar las tripas, no podía faltar el trago) nos relajamos por tres días…sin nada mas q hacerque entetenernos con cualquier gilada...

De regreso nuevamente en la city teníamos la leve sospecha de q algo andaba mal, los padres de Víctor habían llegado ejem! Y bueno se terminó la joda, el estudiante en su departamento lleno de gringos y joda tenia q dedicarse a estudiar pero de verdad, así que todos a la calle!
La primera fue Hilba, que la despedimos pensando volver a encontrarla, ya que se unirá a nuestro viaje. Siguieron Hella y Lena, y por supuesto se fueron con un baile triunfal, para que no olvidemos su locura. Los últimos fimos Flor y yo, Sean y Víctor que nos separamos con rumbos diferentes en la ruta…ellos a Caracas y nosotras Maracaibo.

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Barquisimeto- Cabudare (5 dias)


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Esta vez se formaba un nuevo trío con Hilba estrenándose en la ruta. Así pasamos el día entero pidiendo cola para llegar a casa de Víctor y flia.
Esa noche fuimos bien recibidas en su residencia, donde nos quedamos probando exquisiteces venezolanas preparadas por nuestra cocinera local (como plátanos con queso, arepas con suero, empanada de caraotas, todas por supuesto de desayuno, una patada al hígado para un para de argentinas acostumbradas al te con galletitas).
En uno de los intentos por conseguir algo de dinero nos mandaron a un buen punto para hacer semáforos, donde conseguimos 39 Bs.f y casi incendio un poste de luz (estaba usando gasolina común).
Los dias siguientes conocimos un poco el pueblo, lo mas llamativo fue la peregrinación de la “Divina Pastora”, la mas numerosa luego de la de la Virgen de Guadalupe en Méjico. Las calles estaban decoradas con banderines celestes y blancos, imágenes de la virgen y carteles que daban la “Bienvenida Divina Pastora”.
Esos dias vendimos algo en la plaza del centro y descansamos para seguir camino.

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Bahía de Cata (5 dias)


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Debido a la desolación en cuanto a clientes, tomamos rumbo a la Bahía de Cata, esta vez se sumaba Eddie al grupo. Me dieron la cola a mí con las mochilas de los 4 y Flor se fue con los chicos pidiendo cola también. En el camino sumaron a 2: Hilba y Víctor (venezolanos muy buena onda que serian también parte de la familia).
Instalados en Cata pasamos varios dias acampando entre la normal suciedad de las playas de Venezuela en temporada alta (peor que la Bristol en pleno Enero), un par de vecinos colombianos, un grupo de punkies que por las noches eskaviaban y cantaban un repertorio bastante amplio (desde Soda Stereo hasta Ricardo Arjona) y por último lo que no puede faltar, el borracho comentarista que nos hizo reír demasiado durante toda la estadía.
Todos los dias nos turnábamos para salir a trabajar, y se tornó costumbre el escape a la lluvia, que aparecía fijo todas las tardes al mismo horario.
Así llego el Sábado, día de venta fuerte, el cual decidimos hacer doble venta, mitad en Cata y el resto del día probar suerte en Cuyagua, ya que estábamos a solo 30 min. Yendo en cola y sabíamos que allá nos esperaban mas clientes, o por lo menos mucho alcohol.
Nos dividimos, Rafa y Eddie fueron por su cuenta y nosotras por la nuestra haciéndonos las locas. Llegamos mas rápido de lo pensado, vendimos un poco, hicimos un trueque de pulsera por la famosa “Guarapita” de coco (como nombra la canción de Cuarto poder), pero mas que nada nos pasamos la tarde bebiendo todo lo que nos ofrecían hasta quedar caminando en zigzag.
Colgamos tanto que ya se venia la noche y nos esperaba la ruta de regreso a Cuyagua, donde estaba nuestro campamento. Sólo conseguimos cola hasta el pueblo, del cual salimos caminando cuesta arriba pensando conseguir otra cola en el camino, cosa que jamás sucedió. Después de media hora, ya a oscuras, escuchamos unas voces en el camino: eran los chicos que estaban en la misma situación que nosotras, así que nos unimos al grupo y a seguir caminando…
En ese momento no éramos concientes de cuan largo era el trayecto, pero con el pasar de la horas lo fuimos descubriendo, sobre todo por la falta de agua.
Los carros pasaban pero nadie nos daba bola, éramos 6 locos caminando en plena noche por curvas pronunciadas. En medio del camino, ya del lado de la bajada, encontramos a otros 6 que estaban igual pero solo que con ron en mano y rumbo a las fiestas de la playa.
Siguiendo el camino terminamos separados de a 2, mala suerte la mía que me tocó con el peor, un artesano revirado que luego tendría problemas de violencia con Rafa.
Daniel y yo teníamos la delantera, llegamos agotados a una casa en la que conseguimos agua y continuamos sin escalas para Cata. Ya luego de casi 6 horas de caminata (y en ojotas) nos encontramos todos a la entrada de la playa, Eddie y Rafa se habían conseguido cola y mas tarde llegaron Flor e Hilba.
Los dias de playa se acabaron, era hora de partir, nos despedimos tristemente de los chicos y partimos para la tierra natal de nuestra nueva amiga Hilba.

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Cuyagua (5 dias)



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Fueron largas horas de viaje, salimos esa noche en el ferry desde Margarita a Puerto la Cruz, de ahí tomamos un bus a Maracay, desde ahí otro hasta El Playón, donde además de pasar una noche, conocimos a Eddie (brasilero artesano amigo de Rafa) y al fin pudimos salir para el pueblo de Cuyagua.
A penas llegados, cruzamos el río que caía al mar y armamos las carpas encima de las casitas de los cangrejos, personajes peculiares de toda nuestra estadía en el lugar (robaban todo tipo de objetos que encontraban a su paso, desde comida, utencillos de cocina, hasta un vestido que descubrí metido una cuevita), sin olvidar a los zancudos que aquí también marcaron territorio.
Primer día de ventas y el panorama era muy alentador: la playa estaba colmada de pibes acampando sobre la playa, con sus súper camionetas 4x4 con el regetón al mango y sus heladeritas colmadas de alcohol suficiente para una borrachera de fin de semana largo. Tetas operadas por doquier, creo que hasta mas que en Margarita, sólo que esta vez se trataba de chicas desde los 17 para arriba, realmente no creíamos estar en Venezuela sino en Yankilandia.
Pero luego de una larga caminata notamos que no nos “paraban bolas” (como se dice acá), ya que sólo nos ofrecían algo de tomar o lográbamos venderle a los que ya estaban demasiado ebrios.
Así pasamos el fin de semana entre mates (costumbre que adquirió Eddie por su ex novia argentina) y arepas (típica comida venezolana) a la parilla reversionada a lo brasilero.
Un temita preocupante fue descubrir uno de los síntomas de hippie, muy preocupante para mí: la invasión de piojos!!! (el único que tenia era Eddie entre su maraña de dreadlocks). Rafael estaba apestado de liendres y adivinen quien me los había pasado! Noooo juro que no soy jipiiii!!! Yo aun me baño! Así que empezó la campaña para su extinción.
Llegado el domingo y creyendo que sería un buen día de ventas salimos en busca de algunos riales (como le dicen acá a la guita en efectivo) pero ya era tarde y la playa había quedado desolada, con algunos turistas que quedaban por ahí y un cementerio de basura regado por todo el lugar.
En lugar de los riales pude conseguir un almuerzo carnívoro (bocado que no probaba hacia ya rato) y un botín con las sobras de los sifrinos: algunas botellas de alcohol, jugos, chucherías y comida chatarra.

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Isla Margarita (12 días)


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Prometía pero no cumplía, ya que lo que veíamos no era nada de lo que uno suele imaginarse como una Isla tropical paradisíaca: el paisaje era seco con arbustos bajos, las casas bien improvisadas (muchas viviendas que construyó el gobierno) y las calles con muchísima basura ¿y las palmeras con cocos?

Pisamos el centro y en seguida otro de nuestros “as bajo la manga” venia a recogernos: Andrés. Llego en su camioneta a la Plaza Bolívar (luego notamos que todas las ciudades de Venezuela tienen una) y nos llevo hasta su departamento. Esta vez mas lujoso, creo que el Couch mas “zifrino” (adinerado en jerga local). Estacionando ya podíamos ver la súper piscina y la playa de arena blanca a unos pocos pasos, subimos y no acreditábamos la vista que tenía ese ventanal, la mejor de todas las vistas: nada más ni nada menos que el MAR CARIBE!!!

Andrés muy buena onda. Pasamos algunos días disfrutando de la playa a la que iba a practicar Kitesurf y aprovechamos para vender. Comimos demasiado bien ya que además era chef, leímos todos sus libros de fotografía (que además le gustaba mucho) que mas podíamos pedir, tomarnos un vinito mirando el mar caribe! Todo un lujo…
Todo era color de Rosa hasta que un llamado interrumpió mi sueño: habían internado a la abuela de Andrés que supuestamente se había pegado la gripe porcina. Tuvimos que salir rajando de ahí, el se iba directo a Caracas. Mochila al hombro y 30 minutos de taxi (que encima pagó el) mas tarde estábamos en la calle nuevamente, en realidad en Playa el Agua, el point para las ventas, así que por lo menos no moriríamos de hambre. Pero sólo teníamos 14 bolívares en a nuestro favor.
Hablando con la gente, nos mandaron al lugar donde todos los artesanos ranchan: Casa Rosada o vulgarmente llamado “camping de Araceli”. Armamos la carpa como pudimos, ya que a esa altura poco quedaba sano de ella…dejamos todo y salimos a vender, hicimos lo necesario para el dia.
Así comenzó la estadía en lo que seria el peor de los lugares en que estuvimos acampando (incluyendo estaciones de servicio). Después de tanto tiempo viajando, siempre se encuentran camping de artesanos, como los ya mencionados tiempo atrás: “lo de Richard” (puerto Iguazú, que en este momento pasaría a la cabeza por ser el mas lujoso), “lo de Marcelo” (Ilha Grande) y por último rankeaba “lo de Araceli” por ser el mas apestoso!!!
Sólo había un inodoro para mujeres y uno para hombre, ningun baño tenia puertas y el agua salía a veces. La cocina era una peste bubónica: solo una ornaya sucia en la que las bajillas debían lavarse con un tarro de 20 litros con agua, la cual si se ensuciaba, no quedaba otra que usarla, porque era la única que había disponible hasta que Araceli abra la canilla. El sonido ambiental de la cocina eran los chirridos de las ratas vecinas y las “sillas” eran ladrillos. Los zancudos te chupaban la sangre a toda hora y las hormigas invadieron la carpa tres veces. Sin mencionar las lluvias torrenciales que interrumpieron nuestro sueño varias veces, ya que teníamos que sostener el plástico que cubría la carpa par no mojarnos.
Así soportamos varios días en compañía de una trouppe de Artesanos microbio, pero esta vez súper amigables, ya que en su mayoría eran colombianos, que se caracterizan por su simpatía y parla para las ventas(mas chamulleros que los argentinos sin duda alguna). Aquellos personajes sobrevivían a base del comúnmente llamado “retaque”: rollo de alambre en mano, una pinza y a la cancha con eso y su parla era suficiente para comer y comprar el Ron de cada día (o sea las 24 hs. con un Superior en mano). De desayuno, siempre había café colombiano y mangos que caían en cantidad del árbol del fondo.
Nosotras nos dedicamos a las buenas ventas por la playa el día entero caminando, sol, arena blanca y mar transparente eran nuestro ambiente de trabajo, quien puede quejarse de eso…así hicimos suficiente para irnos de compras: algo de ropa, tecnología, conseguimos Fernet Branca! pero lo mas importante: UNA CARPA NUEVA!!!...la tortura terminó cambiando el camping por una habitación. En el camping habíamos conocido a Rafael y Alejandro, artesanos
Venezolanos que prometieron llevarnos a conocer otras playas de la costa y así fue.
El último predispuestas a salir Flor volaba de fiebre y no tubo mejor idea que salir con todos nuestros ahorros en la mano para comprar solo un vestidito de 60Bs.f …no consiguió el vestido y además perdió absolutamente todo nuestro dinero en efectivo de un segundo al otro. Me la quería comer cruda, los planes cambiarían en un segundo, pero Rafa en un acto de buena voluntad nos presto lo suficiente para viajar…quedaríamos endeudadas

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Puerto la Cruz (2 dias)

Luego de un largo viaje, en el que vimos desde la ventana la famosa “Gran Sabana”, llegamos a Puerto la Cruz en busca de ayuda internética nuevamente. Llamamos a Oscar, quien nos paso a buscar por la Plaza Bolívar en su carro y nos llevo a su confortable departamento. Ahí pudimos bañarnos, lavar la ropa, bañarnos en su piscina! y descansar bien para continuar camino. Solo pasamos un día de adaptación al nuevo país, haciendo compras con otros valores y vendiendo artesanías en precios que ni entendíamos, pero al menos logramos hacerlo. Sacamos los pasajes de Ferry y partimos para “la tierra prometida”…

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Ruta de nuevo...destino Venezuela!!! (4 días)

Julio de 2009

Salimos bien temprano de Manaus con muchas ganas de llegar rápido al menos hasta Boa Vista, la ciudad mas cercana. Pasamos horas pidiendo carona pero solo una nos dejo en el pueblo más cercano, Presidente Figueredo. Ahí esperamos la tarde entera sin nadie que nos levante, mientras vimos pasar el tan querido carrito de picolé, y no pudimos evitar saborearnos uno.
Ya entrada la noche, decidiendo hacer una sopita instantánea, viendo donde armar la carpa, los tipos del lugar amablemente hablaron con un camionero y ¡nos consiguieron carona!...El camionero nos invitó la cena, la cual sin objeciones trocamos la sopita por un plato contundente. Pancita llena corazón contento, salía la primer carona nocturna. Viajamos un rato hablando con el chofer y su acompañante, en el medio de la charla nos salio una especie de grito de sorpresa por lo que estábamos viendo: una cobra de 2 metros de largo que atravesaba la ruta, la cual hizo que el camión hiciera un movimiento brusco. Nos dejó Flasheadas!
Sobre todo al saber que deberíamos dormir esa misma noche y unos kilómetros mas adelante sobre la misma ruta, ya que en el medio había una Reserva Aborigen, la cual no permitía que pasaran los camiones de noche para proteger a los animales salvajes que podrían cruzarse.
Ahí mismo en la entrada freno el camión, armamos la carpa y dormimos algunas horas hasta el amanecer que continuamos viajando. El paisaje realmente hermoso, siempre decimos que el que viaja en ómnibus se pierde la vista privilegiada que se tiene desde lo alto del parabrisas del camión, INIGUALABLE.
Como de costumbre, pagaron nuestro almuerzo y al fin a media tarde pisamos Boa Vista, en realidad un posto de gasolina, donde el señor había prometido volver al día siguiente para darnos una carona perfecta: ¡DIRECTO A MARGARITA! Por supuesto esperamos por el. Pero la espera fue demasiado larga. Esa tarde, nos echo la dueña gruñona del buffet, después se nos acerco una colombiana con una locura muy especial, que al menos aminoro la espera que ya se hacia eterna. Dos noches en esa estación sucia y odiosa, hasta que decidimos partir…
Cuando por fin madrugamos con intenciones de pedir carona, el cielo se cubrió por completo y en 5 minutos llovía torrencialmente. Con lluvia y todo decidí cruzarme a la ruta con la capota puesta y más que a pedir, a rogar carona. Por fin una señora buena onda nos alcanzo hasta la salida de la ciudad, donde conseguimos en seguida un camionero que nos hizo invertir los últimos reales en sus 3 cervezas que tomaría durante el camino. Por lo menos nos alcanzó hasta la frontera, donde pudimos salir ilesas a las multas brasileras y al fin llegar a VENEZUELAAAAAAAAA!!! Lo logramos!!!
Una vez del otro lado, los guardias nos consiguieron una cola (como se dice acá al dedo o a la carona) con un brasilero medio manejero pero igualito se copo y nos alcanzo hasta Santa Elena de Uairen. Tenia poca gasolina así que solo nos pudo dejar sobre una loma donde el auto se quedo y ahí mismo nos bajamos. En ese mismo momento escuchamos una vos que grita: ¡chicas! Al darnos vuelta vimos a la japonesa que habíamos conocido en la barca de Manaus. Venia con el inglés y dos chicas más. Nos invito a almorzar, pasamos un rato juntas y casualmente conocimos al primer venezolano que nos ayudaría: era maletero en el Terminal. Nos conseguía pasajes súper baratos directo a la costa, oferta que no pudimos rechazar ya que al lado de pasar mas días en la ruta preferimos aceptar contentas y así fue directo a Puerto la Cruz.. Esperando el bus vendimos la suma exacta a lo que habíamos gastado en los pasajes, sin siquiera tener idea del valor del Bolívar fuerte, pero confiando en la honestidad del grupito de chicos/as que se nos habían acercado.

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Guerreras del Arco Iris

Somos dos fotógrafas, recorriendo America Latina en busca de imagenes que reflejen la cultura de cada sitio.

Siempre admirando los diferentes paisajes que la madre naturaleza nos ha puesto delante.
Para solventar los gastos, trabajamos con la venta de artesanias que nosotras mismas hacemos con mucha paciencia y creatividad.

Desde que implementamos el famoso "dedo" pulgar
(técnica llamada con distinto nombre segun el pais: carona, cola, chance, jalon, aventon, ride o raite) no hemos casi pagado buses. Ademas de ser un gasto menos para nuestra economia, hemos notado, que el hecho de viajar con gente local nos enriquece mucho para conocer cada pais. Siempre se dieron buenas experiencias.

Algunos ya nos conocen y otros quizas sepan un poco mas leyendo los relatos.

Sean bienvenidos a viajar con nosotras!


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