Bahía de Cata (5 dias)

MIRA LAS FOTOS!
Debido a la desolación en cuanto a clientes, tomamos rumbo a la Bahía de Cata, esta vez se sumaba Eddie al grupo. Me dieron la cola a mí con las mochilas de los 4 y Flor se fue con los chicos pidiendo cola también. En el camino sumaron a 2: Hilba y Víctor (venezolanos muy buena onda que serian también parte de la familia).
Instalados en Cata pasamos varios dias acampando entre la normal suciedad de las playas de Venezuela en temporada alta (peor que la Bristol en pleno Enero), un par de vecinos colombianos, un grupo de punkies que por las noches eskaviaban y cantaban un repertorio bastante amplio (desde Soda Stereo hasta Ricardo Arjona) y por último lo que no puede faltar, el borracho comentarista que nos hizo reír demasiado durante toda la estadía.
Todos los dias nos turnábamos para salir a trabajar, y se tornó costumbre el escape a la lluvia, que aparecía fijo todas las tardes al mismo horario.
Así llego el Sábado, día de venta fuerte, el cual decidimos hacer doble venta, mitad en Cata y el resto del día probar suerte en Cuyagua, ya que estábamos a solo 30 min. Yendo en cola y sabíamos que allá nos esperaban mas clientes, o por lo menos mucho alcohol.
Nos dividimos, Rafa y Eddie fueron por su cuenta y nosotras por la nuestra haciéndonos las locas. Llegamos mas rápido de lo pensado, vendimos un poco, hicimos un trueque de pulsera por la famosa “Guarapita” de coco (como nombra la canción de Cuarto poder), pero mas que nada nos pasamos la tarde bebiendo todo lo que nos ofrecían hasta quedar caminando en zigzag.
Colgamos tanto que ya se venia la noche y nos esperaba la ruta de regreso a Cuyagua, donde estaba nuestro campamento. Sólo conseguimos cola hasta el pueblo, del cual salimos caminando cuesta arriba pensando conseguir otra cola en el camino, cosa que jamás sucedió. Después de media hora, ya a oscuras, escuchamos unas voces en el camino: eran los chicos que estaban en la misma situación que nosotras, así que nos unimos al grupo y a seguir caminando…
En ese momento no éramos concientes de cuan largo era el trayecto, pero con el pasar de la horas lo fuimos descubriendo, sobre todo por la falta de agua.
Los carros pasaban pero nadie nos daba bola, éramos 6 locos caminando en plena noche por curvas pronunciadas. En medio del camino, ya del lado de la bajada, encontramos a otros 6 que estaban igual pero solo que con ron en mano y rumbo a las fiestas de la playa.
Siguiendo el camino terminamos separados de a 2, mala suerte la mía que me tocó con el peor, un artesano revirado que luego tendría problemas de violencia con Rafa.
Daniel y yo teníamos la delantera, llegamos agotados a una casa en la que conseguimos agua y continuamos sin escalas para Cata. Ya luego de casi 6 horas de caminata (y en ojotas) nos encontramos todos a la entrada de la playa, Eddie y Rafa se habían conseguido cola y mas tarde llegaron Flor e Hilba.
Los dias de playa se acabaron, era hora de partir, nos despedimos tristemente de los chicos y partimos para la tierra natal de nuestra nueva amiga Hilba.
0 comentarios:
Publicar un comentario