Destino Colombia…(Maracaibo-Frontera- Maicao-Rioacha-Santa Marta)
Salimos de la ciudad hasta un pueblo cercano a pedir cola, la gente nos miraba extrañadas, alguno que otro se nos acerco a preguntar que hacíamos ahí??? Plena frontera y al rayo del sol, igualito no quedaba otra, los pocos bolívares que nos quedaban se esfumarían al pasar pal otro lado. Conseguimos quien nos lleve como siempre, luego de varias camionetas y camiones, varias de las cuales nos las consiguió la guardia nacional. Atravesamos los desérticos pueblos fronterizos, burros maniatados, hamacas colgando a la sombra de los techos de hoja de palmera, un edificio con un cartel en lengua extraña, claro era en guajiro, lengua regional, ya se notaba el cambio de cultura.
Como siempre toca la formalidad, así que a sellar el pasaporte por 2º vez. Hete aquí un detalle, mientras Flor cuidaba las mochilas me dirijo a la salida de Venezuela, pero el señor guardia pregunta por un supuesto “impuesto de salida”, un invento de ellos para lucrar con los turis…a peleas , discusiones y llantos logré que me lo sellaran. No me quedaba otra opción ya que todo lo que habíamos cambiado eran 150 bolos y ahora disponíamos de 50 pesos colombianos, lo que nos pedían por cada una para pasar!
En fin Flor pudo hacerlo también con prepotencia y nos dieron 60 días en Colombia. Atrodem!
Ahí mismito conseguimos una chance (aquí cambia el término nuevamente) que nos dejó en Maicao, primer pueblo Colombiano. Desde ahí 3000 pesos una camioneta nos llevó hasta Riohacha, en el camino subieron varios nativos guajiros que hablaban español, muy amables por cierto.
Pisamos Riohacha con el sol cayendo, casi decididas a pasar la noche ahí en la terminal, ya que donde mas lo haríamos?...con poca esperanza pedimos chance ya de noche sobre la ruta y en plena ciudad, una incoherencia, de móviles q pasaban, el 50% eran taxis, el otro 40% moto taxis y el resto algún que otro carro suelto por ahí. Pero nada es imposible para las guerreras del arco iris!
Flor se subió a la buseta que iba rumbo a Santa Marta, le explicó nuestra situación, y una vez más la estrategia damisela en peligro daba sus frutos: conseguimos la chance!!!
Gratarola sentaditas en el bus viajamos como 4 hs. y pisamos Santa Marta de noche, conseguimos un taxi regateando y al fin ubicamos a Jairo, nuestro nuevo couch.
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