::::: Cronicas de una Mochila :::::

Argentina- Mexico por tierra (y agua) sonaba imposible pero es mas que real.
Vamos a demostrarles que con ganas y esfuerzo, todo se puede conseguir. No olvidemos que una sonrisa y un poco de buen humor
son fundamentales ante las situaciones inesperadas.

Espero que sigan nuestaras aventuras, tratare de no aburrirlos...

VER EL RECORRIDO!

Si es la primera vez que entras, tene en cuenta que el principio del viaje, se encuentra al final de la lista de entradas al blog. O sea, si esto fuese un libro estarías viendo el ultimo capitulo...se entendio?

Nota: la letra en negrita te lleva a los videitos.

Relatora: Carito


Islas del Caribe a bordo del “Ferrugem!” (7 días)



Octubre de 2009

MIRA LAS FOTOS!

El velero zarpo y en menos que cante un gallo ya estábamos navegando el mar Caribe!!!
Luego de largo rato en movimiento, el cual afecto a unos cuantos que tuvieron que acudir a la pastillita mágica, llegábamos a las Islas del Rosario. Ya quedaba poco tiempo de sol, el capitán intentaba anclar pero el fondo era tan bajo que encallamos en medio de dos islitas. Varios nativos y merineros cercanos se acercaron a prestar ayuda. En medio del caos, vimos que el cielo se estaba ennegreciendo demasiado: una tormenta se aproximaba…todo comenzó a parecer una escena de película de terror, la gente tratando de rescatarnos y como si fuera poco, un gringo que se había acercado con su bote cayó al agua. El bote comenzó a girar loco pasándolo por arriba, todos observábamos espantados y sin saber qué hacer, por suerte salió ileso y pudo treparse, pero las aletas del motor podrían haberlo degollado fácilmente, un mal susto y un cortecito en la cabeza…

Corrimos todos hacia dentro esperando que pase la tempestad…después de dos horas el cielo se había despejado y ya podíamos disfrutar de las estrellas, en ese momento sacando agua del bote de rescate empecé a ver destellos verde flúor: era el plantom y estaba brillando como nunca, me eche un clavado ahí nomás!

Llame al resto de la tripulación y todos se tiraron a nadar entre la maravilla más linda de la naturaleza que he visto hasta el momento (creo haberlo descrito en otro relato, recuerdan ese bichito que brilla cuando algo lo hace mover?) pudimos disfrutar de un largo rato nadando en el agua cristalina. Esa noche, como las demás, dormimos en la parte exterior del velero (hacia muchísimo calor).

Al día siguiente los nativos y gringos que merodeaban colaboraron en el rescate del velero que aun seguía encallado, mientras algunas ejem disfrutábamos de la playita de la Isla del Rosario (aun tierras colombianas).

Luego del maneje, el capi decidió anclar ahí nomás para disfrutar del soleado día en medio de esas aguas turquesas…por la noche salimos a navegar con rumbo norte; a cada tripulante le toco un turno de 1 h. para vigilar el rumbo del piloto automático del barco, mientras Diego descansaba.

Durante largas horas de movimiento, Nati se descomponía, Flor cocinaba y Luan (el pequeño brasilero) se dedicaba a enloquecer por completo a la noviecita temporaria del capitán (Bojana, Suiza), los cuales trataban de comunicarse entre el escaso español de ella y el cero inglés de él, quien se aprovechaba de la situación.

Ya en aguas panameñas, el velero hacia estaciones en diferentes paradisíacos lugares rodeados de islas solitarias para explorar. Una de las cuales alcanzamos nadando con Hiro, Naty y Flor ( aunque en el camino quedo boyando un rato debido a un ataque de pánico, la abandonamos pobrecilla!). Luego de un rato nos rescataron con el botecito inflable, al cual además subimos una cantidad importante de cocos que habíamos recolectado en la isla, pero abrirlos fue la tarea mas difícil de todas, pero el amigo asiático, luego de muchas horas de trabajo con un hacha, logro abrirlos para disfrutar de su refrescante contenido.

También se acerco un nativo con su canoa y nos ofreció Langosta y centolla por el módico precio de algunas monedas yankis y un dólar de la suerte q tenia guardado yo, ta barata la langosta che! (cabe destacar que el señor moraba en una isla cercana en la cual no utilizan dinero, sino que se manejan con el trueque, que abusones!).
El tripulante japonés nos hizo reír muchísimo con su buen humor, flor logro entablar amistad mas allá de no entender el mismo lenguaje. Una de las anécdotas que mas recordaremos es el famoso “chin chin”, onomatopeya muy utilizada en Argentina cuando se hace un brindis. Mientras los 4 argentos brindábamos y gritamos al unísono la típica frase, Hiro comenzó a reír desaforadamente, le preguntamos que le causaba tanta gracia y respondió que chin-chin significa “pito corto” en japonés. Así que recordaremos las partes intimas de los orientales cada vez que brindemos entre argentinos.

posted under , |

0 comentarios:

Publicar un comentario

Entrada más reciente Entrada antigua Inicio
Guerreras del Arco Iris

Somos dos fotógrafas, recorriendo America Latina en busca de imagenes que reflejen la cultura de cada sitio.

Siempre admirando los diferentes paisajes que la madre naturaleza nos ha puesto delante.
Para solventar los gastos, trabajamos con la venta de artesanias que nosotras mismas hacemos con mucha paciencia y creatividad.

Desde que implementamos el famoso "dedo" pulgar
(técnica llamada con distinto nombre segun el pais: carona, cola, chance, jalon, aventon, ride o raite) no hemos casi pagado buses. Ademas de ser un gasto menos para nuestra economia, hemos notado, que el hecho de viajar con gente local nos enriquece mucho para conocer cada pais. Siempre se dieron buenas experiencias.

Algunos ya nos conocen y otros quizas sepan un poco mas leyendo los relatos.

Sean bienvenidos a viajar con nosotras!


Followers


Recent Comments