Puerto Escondido, Oaxaca (30 días)

Diciembre 09 - Enero de 2010
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Nuestro segundo pifie se venia gracias a la costumbre de andar sin mapa en mano.Salimos con la referencia que nos había dado Carlos por teléfono (ya que no lo vimos durante nuestra estadía). Fuimos hasta un pueblito, donde pedimos ride para “el lado de la costa”. Un señor buena onda nos llevo un largo tramo, paramos a almorzar unas tortas y seguimos camino. Sin saberlo, pasamos por un pueblo en el que hacia un frío de cagarse, San José del Pacifico.
Nos agarro la lluvia y no pasaban casi carros por ahí. Aquí fue cuando notamos, averiguando, que existían dos rutas hacia Puerto y habíamos tomado la más larga. Aunque nos costo mas tiempo y el recorrido fue algo estaño, llegamos invictas y hasta con un ride nocturno que nos dejo, sin querer, a pocas cuadras de donde estaba el cuarto que había rentado el Cocu unos días antes. Nos bañamos, cenamos alguna cosita típica y al colchon!
Primer día de nuestro nuevo lugar, salimos paño en mano a recorrer las playas con la ilusión de encontrar clientes con ganas de comprar alguna artesanía. En el primer intento nos rajaron lisa y llanamente los ortibas de la playa. La city parecía desértica, pero y ¿Dónde están los turistas? Se estaban demorando y nuestro bolsillo tenía deudas a pagar. Intentamos en varias playas, en una de las cuales conocimos a Charlotte y Faustino, francesas, artesanas y viajeras, en corto pegamos onda. Ellas andaban buscando casita para quedarse todo el mes, así que Flor se acoplo y nos separamos un poquito.
Empezamos a vender en diferentes playitas del lugar, siempre pasándonos la data con las chicas para no ser cachadas por los inspectores, así que fugitivas de la ley hacíamos nuestro sueldito… con el pasar de los días había más turistas clientes. Por la noche, parchábamos frente al bar “casa babylon” pa ver si salía alguna venta nocturna entre gringos ebrios y de paso escuchábamos alguna banda de blues, jazz o de la cual éramos fanáticas “Casa Verde colectivo”.
Puerto es chico, aunque no tanto, es una city, pero el centro no es nada atractivo. Haciendo comparación con Mar del Plata, tiene su “peatonal San Martin”, el llamado adoquín, con tiendas de ropa, artesanías, restaurantes y bares, todos los populares que daban a la “Bristol” local. Por otro lado estaba la zona Güemes o Alem de aquí que es la Playa Zicatella, donde paraban los gringos es sus hostels para madrugar y agarrar las mejores olas surferas de mínimo 2 m, y donde estaban los bares y restoranes más prestigiosos, aunque yo me dedique a probar las exquisiteses locales.
La navidad llegó y el festejo fue tranquilo: juntada en el Rancho de las francesas, al cual también habían llegado Simón y Benito, franceses viajeros y músicos, quienes se encargaron de alegrarnos con sus melodías. Todos muy buena onda. Cenamos un montón de cosas diferentes, había menú vegetariano y carnívoro. Teníamos FERNET BRANCA, que lujo! (frase de adro y gaston).
Todo muy lindo pero luego de que el alcohol hiciera efecto la fiesta nos llamaba y con el Cocu salimos a por ella!...aunque la búsqueda fue un tanto fracasada. Llegamos a nuestro bar amigo “casa babylon” y luego de un par de copetes marchamos en taxi a dormir.
Al Cocu lo despedimos antes de lo pensado, tomo un camión (así le dicen al colectivo) que lo llevaba hacia la costa Caribe, no cualquiera che. Quede solari en el cuarto. Vendiendo en la payita, disfrutando del sol, el mar y los atardeceres.
Llego el año nuevo y teníamos que festejar, decidimos pasarlo en las lagunas de Chacahua . Salimos a dedo divididos de a tres, aunque terminamos los seis en la misma camioneta. Llegamos a un pueblo donde tuvimos que pagar, luego de regatear un largo rato, una lancha que nos cruzara la laguna y llegáramos al mar. Luego hubo que tomar una camioneta que nos acerco hacia el lugar indicado. Una vez allí, me sentía como en la película “la playa”, era muy aislado, había pocas casitas, muchas palapas(estructura de palos y techo de hoja de palmera) y un mar transparente con pelícanos revoloteando, UN PARAISO!
Aunque nosotros habíamos ido en precarias condiciones, con tan solo la bolsa de dormir, la mayoría estaba preparada para pasar un año nuevo con todo. Pasamos la tarde disfrutando de la naturaleza, algunos disfrutaron del nudismo jaja, se ve que en Europa son más liberales…por la noche cenamos lo que pinto en el patio de una casa de familia. Regresamos a la playa donde se disponia armar una gran fiesta, pero como dos abuelitas nos quedamos dormidas y oímos entre sueño el “tres, dos, uno…feliz añooo!”, – che Flor, deberíamos levantarnos…zzzzzzzz. Como a las tres de la mañana decidimos que no podíamos perdernos eso, el fuego ardía y los tambores resonaban. Decidimos sumarnos y en seguida teníamos desconocidos rodeándonos y abriendo alguna botella. Al no disponer de tienda, ni de comida, ni de dinero, tubimos que regresar a casa...
El rancho de Flor se empezó a llenar de cada vez más franceses, hasta llegar a ser 9 de ellos. Habían llegado “los viajamundo”: Alicia y Melchor, pareja, ella tocaba el acordeón y canturreaba, él el clarinete. Más Román el tercero, quien tocaba la guitarra y cantaba. Ellos hacían música por los bares todas las noches y no les iba nada mal…Luego llegaron Uriel y Sara, dos amigas más de Charlotte desde Francia. En fin la casa era un quibombo y flor no cazaba un palo de francés, aunque todos hablaran español, el gheto es el gheto.
Ya habiendo aprovechado las ventas y pasado la brevísima “temporada alta” nos tomamos unos días de relajo en las vecinas playas de Zipolite y Mazunte. Nos fuimos en ride con Flor, y aunque fueron tan solo tres días, tratamos de vender algo y disfrutar la playa. Zipolite es pequeño, las playas están llenas de gente disfrutando del nudismo, en general gente mayor y europeos, los mexicanos no se animan tanto. También algunos surfistas, aunque no tantos como en Puerto.
En Mazunte conseguimos couch en una escuela de yoga, en la cual no nos sentimos muy bien recibidas, nos invitaron un te y luego vimos el cartelito: té 5pesos, Sopa 10, agua a voluntad…solo nos quedamos una noche, ya que la clase gratis era teórica y en ingles! (la mayoría de los huéspedes se comunicaba así).
Pero Puerto llegaba a su fin, yo deje el cuarto y las chicas el rancho, así que mochila en hombro partimos, esta vez de verdad y fuimos por la segunda vuelta.
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